Eusebio Unzué, el director del Movistar, testa en A Madroa la satisfacción de su hermano en el Celta
08 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Los Unzué coincidieron en la fría mañana del jueves en A Madroa. Eusebio, once años mayor, el mandamás del Movistar, siguió de cerca por primera vez un entrenamiento de Juan Carlos, el técnico del Celta, que cuando llegó a Vigo entre sus preocupaciones temía no ser confundido con su hermano, el más mediático de la familia.
Eusebio aprovechó los días previos a la presentación del Movistar para pasarse por A Madroa «para conocer un poco el ambiente del fútbol y del club». Era la primera vez que el patrón del equipo de ciclismo más laureado de los últimos tiempos podría seguir de cerca la primera aventura de su hermano en solitario en la élite del fútbol español. «Le sigo -a Juan Carlos- pero más desde lejos, de hecho es la primera vez que vengo a un entrenamiento». Pero desde la distancia el mayor sabe que las cosas en Vigo le van bien. «Por lo que transmite en el típico grupo de whatsapp de la familia, veo que está realmente muy satisfecho».
Porque el Celta se ha convertido algo muy especial para el hermano pequeño. «Tuvo aquella experiencia hace tres años acompañando a Luis Enrique y la verdad es que lo que siempre ha transmitido es que estaba encantado con el ambiente y como había sido tratado». Por eso la Juan Carlos considera que está en el sitio ideal para «la confirmación de su progresion y que vaya mejorando su crédito. Espero que aquí en el transcurso de la temporada lo pueda ratificar y sobre todo dejar satisfecha a la gente que ha confiado en él, en este caso al club».
Nada hacía pensar cuando los dos Unzué correteaban por las calles de la localidad navarra de Orkoien, a cinco kilómetros de la capital, que los dos hermanos acabarían compatiendo responsabilidad en la gestión deportiva, aunque en diferentes disciplinas. «Los dos hemos sido buenos aficionados a hacer deporte. En casa es verdad que siempre se ha respirado un ambiente deportivo, pero lo entiendo como algo habitual en muchas familias de este país. Entiendo que ha sido un poco fruto de las casualidades, el tener los dos la suerte de llegar en nuestros deportes hasta donde hemos llegado. Casualidades de la vida».
Curiosamente, Juan Carlos, además de futbolista y entrenador, siempre ha sido un aficionado al mundo de la bicicleta y Eusebio hizo sus pinitos en el balompié antes de pedarlear. «De crío, hasta los 15 años, jugaba también a fútbol, en el colegio», aunque no de portero, sino como jugador de campo. Después, terminó por hacerse seguidor del fútbol especialmente de Osasuna «y de la trayectoria de mi hermano».
Uno desde el banquillo y otro desde el asiento del coche tienen que «gestionar ilusiones de muchos chavales y de clubes. Sobre todo en el caso del fútbol el montón que está detrás de cada equipo. Lo nuestro no deja de ser con diferente herramienta, pero en ambos casos se trata coordinar a un grupo de chavales esperan evolucionar y crecer. Se trata de gestionar sus ambiciones y sus estados de ánimo». De de Juan Carlos, según Eusebio, está muy alto.