El eslovaco es uno de los seis célticos sin experiencia en el derbi, pero su jerarquía en el juego le augura un papel destacado en el duelo
20 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Seis son los jugadores del Celta inéditos en O Noso Derbi hasta el momento y uno de ellos, Stanislav Lobokta, se está convirtiendo en el debutante del año en el conjunto vigués, conjuntamente con Maxi Gómez.
El eslovaco llega al último partido del 2017 en su mejor momento de forma, con una influencia cada vez más capital en el juego del equipo vigués. Fichado el pasado verano por 5,1 millones de euros al Nordsjaelland danés, uno de los caladeros del Celta, se ha adaptado a la carrera aprovechando la confianza que Unzué ha depositado en él. Stanislav ha jugado todos los partidos de Liga, trece de ellos como titular. Comenzó como suplente por detrás de Radoja, pero ya le ha comido el espacio al serbio.
En los primeros partidos actuó como pivote único y después pasó a tener acompañante en el 4-4-2, pero siempre con la misma misión, equilibrar el balance defensivo ayudando a los centrales sacando el balón, habitualmente con largas conducciones con el balón pegado al pie. Dos territorios en donde se siente cómodo. «No importa -dice de cómo juegue-. Yo escucho al entrenador y lo que me dice es lo que hago».
El domingo ante el Villarreal, especialmente en el segundo tiempo, derribó líneas enemigas por el pasillo central llegando en un par de ocasiones hasta el balcón del área, pero le faltó precisión en el pase o animarse a tirar, algo que ensaya con más asiduidad con Eslovaquia, a cuya selección absoluta llegó a la carrera tras cerrar la etapa sub-21 brillando en el Europeo, el trampolín que lo trajo a Vigo. Antes, en Barcelona y Mestalla, había liderado el centro del campo vigués. Su acierto en el pase supera el 90 % y acumula 735 entregas en corto que le sitúan como el céltico que más habilita en corto, y el undécimo de la liga.
El derbi se presenta como un nuevo reto para el mediocentro, que desde el primer día aseguró que su puesto era jugar de 6, aunque su tipología estuviera más próxima a un interior. En Riazor le tocará dirigir la sala de máquinas. Está por ver si con Hernández o combinando con un perfil más técnico, como Jozabed.
Todo indica que con el regreso de Aspas y Mallo, el Celta volverá al 4-4-2, el sistema que mejor le ha funcionado en los últimos tiempos, aunque no le ha dado para colocarse en donde Lobotka piensa que tiene que estar el equipo. En la lucha por Europa.