El objetivo del presidente es que el celtismo se sienta identificado y partícipe de las actuaciones del club en todos los ámbitos
14 mar 2018 . Actualizado a las 18:02 h.El presidente del Celta, Carlos Mouriño, expresa a los medios del club lo que supone para él poder contar con la nueva sede del club en Príncipe. En un vídeo en el que también intervienen el director comercial de la entidad, Carlos Cao, y el arquitecto del proyecto, Alfonso Penela, el máximo accionista céltico se retrotrae a su infancia para compartir con la afición los inicios de su vínculo con el Celta.
«Uno de mis grandes recuerdos de niño era correr detrás del tranvía, el seis que iba a la Florida, subir y cuando venía el revisor bajarnos en marcha porque no teníamos dinero. Y luego bajar al campo para ver el partido», rememora justificando así que ya entonces la del Celta era «una afición sufridora». En aquellos años, como ha confesado en más de una ocasión, ya tenía la aspiración de convertirse en presidente del Celta.
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Recuerda Mouriño que «el momento de hacer realidad» ese sueño de presidir el Celta fue «indescriptible, emocionantísimo, diferente». «Cuando me preguntaban qué quería ser no decía bombero o policía, que se llevaba mucho. Decía presidente del Celta. Me crié con esa ilusión», subraya. Ahora, doce años después de asumir el cambio, entiende que con la sede da un paso más en el objetivo de «cambiar la forma del Celta, hacer cosas que permitan disfrutar, decir que estamos consolidando un proyecto».
Para el presidente es «un orgullo» desarrollar proyectos como este que entiende que «permiten al celtismo decir: ‘Este es nuestro Celta’. No solo la parte deportiva, sino la institucional: la ciudad deportiva, el estadio... Que haya ese sentimiento de pertenencia». Cree que ahora están más cerca de «ese Celta fuerte, sólido, que va a competir con los demás equipos en todas las áreas». Y llama al celtismo a no perder esa identificación con el club porque «quedan muchos logros que conseguir».
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El deseo de Mouriño es que la afición «igual que siente como propio el equipo, sienta como propias todas las cosas que se van haciendo». Por eso concibe la sede como «un lugar de reunión, donde sacarle beneficio a los salones para tener contactos permanentes con la gente y que lo sepan absolutamente todo». Destacó que se trata de un edificio «emblemático, en el centro de la ciudad» y que será, asimismo, «el centro de todo el movimiento del Celta», siendo uno de los «pilares del progreso».