Otra vez la misma piedra

Julio Álvarez- Buylla VIGO

GRADA DE RÍO

LOF

Los célticos volvieron a reincidir en los errores ya conocidos de otras jornadas

22 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El Celta reincide en sus errores y vuelve a caer víctima de ellos. Las pérdidas de balón y su reorganización tras ellas siguen siendo, una semana más, el caballo de batalla para el equipo de Coudet. Una repetición de errores que se dio tanto en defensa como en ataque.

Es evidente que la apuesta por construir el juego desde la fase de iniciación tiene sus riesgos, sobre todo ante equipos que presionan alto y con intensidad, pero por eso son necesarias alternativas tanto en la salida de balón como en la reorganización defensiva tras pérdida. Los vigueses volvieron a demostrar la falta de alternativas en el inicio del juego, donde la lejanía de los interiores prácticamente obliga a Tapia y Denis, este último en mayor medida, a recibir y darle salida al juego sin las ayudas pertinentes.

 

Los rivales, que ya empiezan a conocer los entresijos del juego celeste, aprietan a los dos mediocentros y en especial a un Denis proclive en los últimos partidos a no ponderar el riesgo que supone girarse en campo propio rodeado de contrarios y con el equipo abierto. Pero no queda ahí la repetición de los problemas. El Celta no se reorganiza bien en la transición ataque-defensa y el Betis volvió a poner en entredicho las dificultades defensivas de los vigueses, que volvieron a encajar en un tres para tres como sucedió por tres veces ante el Villarreal.

Tras unos primeros minutos de homenaje a la mejor versión celeste vista en las postrimerías del 2020, en los que los vigueses aprovecharon la presión alta para robar arriba y generar peligro con su verticalidad, el equipo pareció menguar tras encajar el empate. El Celta bajó la intensidad de la presión y empezó a recuperar el balón mucho más cerca del área propia que de la ajena, perdiendo poco a poco el mando del partido.

Sufrió cuando el rival presionaba, básicamente por la falta de un tercer hombre que desatacase el juego entre líneas evitando así el aislamiento de los mediocentros vigueses, incapaces de conectar arriba. Pero tampoco sacó rédito tras recuperar el balón cuando el rival replegaba. Los célticos volvieron a incidir en el juego horizontal, apenas usaron las bandas y echaron en falta a quien con su juego al espacio provocase la ruptura de los jugadores de segunda línea. Es decir, se echó en falta a Aspas.

El camino a seguir parece claramente marcado desde la dirección técnica, pero las dudas sobre la amplitud de la plantilla regresan con más intensidad que nunca, sobre todo ahora que las lesiones y sanciones empiezan a hacer mella. Las bajas de Denis y Murillo para el próximo compromiso refuerzan un difícil escenario en el que Beltrán y Baeza parecen los únicos, junto con Aidoo, que cuentan con regularidad para un Coudet que ni tan si quiera agota el cupo de cambios.

En Sevilla, la entrada de los centrocampistas trató de devolver la chispa a un equipo que parecía sumido ya en la inercia derrotista del partido, generando además la mejor ocasión de la segunda parte. Pero la pregunta vuelve a sobrevolar… ¿será suficiente? Por de pronto, que Iago regrese rápido, por favor.