¿Por qué el Celta está obligado a dejar entrenar a Santi Mina?

LA VOZ VIGO

GRADA DE RÍO

Carlos Barba

El abogado laboralista Fabián Valero da las claves: el club no lo despidió en su momento y ahora el jugador está blindado

18 jul 2022 . Actualizado a las 13:11 h.

El caso Santi Mina deja ahora al Celta en una situación comprometida, según argumenta Fabián Valero, socio director de Zeres Abogados, especialista en derecho laboral. La entidad no aprovechó en su día ni el código ético del club ni el Real Decreto de los deportistas para proceder al despido del jugador por motivos disciplinarios y por dañar la imagen de la sociedad, y ahora esa opción ha prescrito y el jugador está blindado, con derecho a entrenar alegando falta de ocupación efectiva.

¿Cómo fue la actuación del Celta en el caso Santi Mina?

El Celta tuvo la oportunidad de despedir a Santi Mina en el mes de mayo por incumplimiento del código ético del club, según comenta el abogado Fabián Valero, pero el plazo era de 60 días desde la primera sentencia y ese plazo ha caducado, lo que deja al club en una posición de debilidad; todo lo contrario que al futbolista acusado de abuso sexual, que ahora tiene la iniciativa en el caso y, sobre todo, está mucho más blindado que antes.

¿A qué se acogió Santi Mina?

Denunció «falta de ocupación efectiva por non estar adestrando co club», algo que incluso le da derecho a alegar «unha vulneración de dereitos fundamentais». Esta situación no solo le permitiría seguir en el equipo, sino que incluso tendría opciones de ser indemnizado por el propio Celta «como consecuencia da vulneración dos seus dereitos».

¿Qué salida tiene el Celta ahora?

«Moi difícil», asegura sin pestañear Valero. «O que o Celta puido facer no seu momento, non o fixo, e agora está nunha situación moi complicada a nivel xurídico», analiza. En estos momentos, y después del último movimiento, la figura del futbolista se ha vuelto intocable «salvo que entre en prisión». Hay que tener en cuenta que, con los recursos, la sentencia en firme todavía puede ir para largo. Y mientras que ese fallo definitivo no exista, Mina tiene derecho a entrenar hasta la extinción del contrato, que vence en junio del 2024, «porque, do contrario, sufriría unha falta de ocupación efectiva».

¿Había posibilidades de un despido procedente?

«Había posibilidades de que o despedimento fose procedente». Esta es la teoría del abogado laboralista basándose en la vulneración del código ético del club —que especifica que los futbolistas deben conservar y mejorar la imagen de confianza— y del Real Decreto que regula la relación especial laboral de los deportistas. «Puideron facer un despedimento disciplinario que fose procedente», lo que podría dar paso a negociar una salida menos costosa que «a que se derivaría do despedimento improcedente». En concreto, el artículo 17.2 del Real Decreto especifica que se puede sancionar a los deportistas «por situaciones extradeportivas (el abuso sexual tendría cabida ahí) cuando menoscaben de forma notoria la imagen del club». El Celta no se acogió a esta opción y ahora tiene que asumir las consecuencias, incluido el menoscabo de su imagen.

¿Qué puede sacar el Celta de su reclamación por daño de imagen al club?

El Celta indicó en su comunicado de readmisión del jugador «su derecho a reclamar daños y perjuicios» si la sentencia es firme. Desde el punto de vista de Fabián Valero, «iso tiñan que facelo antes, non agora. Agora que vas facer?». El problema es que pasaron más de los 60 días marcados por la ley para solicitar el despido, el Celta no lo hizo «e, pasado ese tempo, non se pode despedir a un traballador alegando unha falta, xa está prescrita». Santi Mina esperó a que prescribiese la posibilidad del despido y, acto seguido, reclamó su incorporación a los entrenamientos.