«Le dijimos a Unai que se prepare para venir a Las Llanas»

M. V. F. VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

CEDIDA

El céltico jugará ante el Sestao en el campo donde suele ir a ver a dos amigos, Gorka Garai y Álvaro Mateo, con los que se enfrentará mañana en Copa

06 dic 2023 . Actualizado a las 21:08 h.

Unai Núñez se ha dejado caer más de una vez esta temporada como espectador en Las Llanas, el campo donde mañana juega el Celta su duelo de Copa. El jugador cuenta que, aunque una mitad de su familia procede de Portugalete y otra, de Sestao —de ahí que los dos sitios aparezcan como lugar de su nacimiento según la fuente que se consulte—, es de este último municipio de donde él se siente originario y el que figura en su DNI. Cuando tiene ocasión de visitar ese campo, lo hace para ver a sus antiguos compañeros: tiene pasado común con varios jugadores más, pero hay dos, Álvaro Mateo y Gorka Garai, que son amigos.

Los tres son de la generación del 97 y sus caminos, que se cruzaron de niños, no se separaron hasta el tercer equipo del Athletic Club. «Entramos juntos en Lezama con nueve años y estuvimos en el mismo equipo hasta que decidieron que él diera el salto y jugara con los mayores», dice Garai, que también coincidió con el en las selecciones de Euskadi y que nunca ha perdido el contacto, manteniendo la amistad en la distancia.

Uno y otro jugador del Sestao River han seguido con interés la evolución de su compañero desde que sus caminos se separaron en lo futbolístico. «Tengo un magnífico recuerdo de él, tanto en lo profesional como en lo personal. Unai ha sido un chico que se lo ha currado y nadie le ha regalado nada, trabajador y que ha ido dando pasos en el camino sabiendo aprovechar las oportunidades que le daban», apunta Mateo.

En lo personal, la relación siempre fue muy buena. «Íbamos juntos a entrenar, compartíamos muchos momentos también fuera del campo y eso, quieras que no, te une. Destacaría de él que siempre estaba con disposición de ayudarte en todo lo que podía», añade Álvaro. Coincide Garai, que tiene en el céltico a «uno de esos compañeros con los que sigues en contacto, a los que guardas cariño y quieres que les vaya bien».

Por eso, a ambos les faltó tiempo para comunicarse con Unai cuando supieron del emparejamiento. O igual fue al revés; es lo de menos. «Me acordé de él enseguida. No sé si me llamó o lo llamé yo. Pero habíamos estado hablando un par de días antes porque iba a venir a Las Llanas. Ya ha venido un par de veces», señala. Y no faltaron las típicas bromas previas a los partidos entre amigos que serán rivales por un día. «Le dije que viniera cargado de camisetas», señala Gorka. Álvaro, por su parte, le advirtió «que se preparara para venir a Las Llanas».

Que les tocara el Celta fue una sorpresa, pues solo había un enfrentamiento entre un equipo de Primera Federación, categoría del Sestao, y uno de Primera División. «No me imaginaba que nos pudiera tocar un Primera división y menos, el Celta, dado que las probabilidades eran remotas.  Nada más recibir la noticia, fue una alegría», detalla Mateo. Tanto por jugar contra un equipo de la élite como por tener enfrente a Núñez. «Jugamos contra un Primera y es especial y bonito poder disfrutarlo contra un amigo.  Después ya de algunos años, vamos a volver a compartir ese momento en el terreno de juego», indica.

Gorka lo tendrá que vivir de una manera diferente, ya que está lesionado y, aunque ha apurado para poder llegar, no ha sido posible. «Justo me lesioné el día que conseguimos la primera victoria, contra el filial del Celta. Me da mucha pena no poder jugarlo, pero siento igual la ilusión y las ganas de vivirlo», cuenta. También están las ansias de pasar para tener otra oportunidad de medirse a un Primera. «Para nada lo vivimos como una fiesta o una celebración y ya. Queremos intentar pasar y a Unai espero que le vaya bien a partir del viernes», subraya.

Su otro compañero va en la misma línea, pero más allá del resultado, espera el momento de encontrarse tras el partido. «Espero estar con él y charlar tranquilamente sobre el partido y la vida en general, que además, va a ser padre y me alegro un montón por los dos», dice. Tener enfrente a su amigo supone «un orgullo enorme, por las condiciones que se dan después de todo el bagaje desde pequeñitos» y sabe que le va a quedar para siempre: «Después de tanto tiempo, vernos las caras de esta manera es algo que guardaré en el recuerdo para toda la vida».

Álvaro jugó durante un tiempo como central al lado de Unai y se le vienen muchos recuerdos con él de esa época. «Siempre teníamos un ritual con las manos antes de empezar los partidos: nos acercábamos, hacíamos con las manos ese ritual y nos íbamos a nuestro sitio.  Fuera del campo, Unai era un poco despistado y me he reído mucho con él por esto», confiesa.

En el plantel del Sestao hay prácticamente una decena de jugadores que pasaron por el Athletic. «Muchos nos conocemos de la infancia y Unai era un fijo todos los años», rememora Garai. Tanto él como Álvaro cuentan que en el vestuario está presente el triunfo ante el Fortuna: «Reaccionamos con ganas de ganar. Piensas: ‘Si ya hemos ganado al filial, ¿por qué no al primer equipo?’. Su amigo Unai, visitante en la que también es su casa, tratará de evitarlo.