Luis Rioja, el «niño alocado» del Celta B que logró asentarse en Primera con el Alavés

LA VOZ VIGO

GRADA DE RÍO

XOAN CARLOS GIL

El extremo andaluz se mide al equipo vigués con su actual equipo por novena vez

15 ago 2024 . Actualizado a las 08:36 h.

La primera jornada de liga depara un nuevo regreso a Balaídos con el Alavés de Luis Rioja (Las Cabezas de San Juan, Sevilla, 1993), jugador con pasado en el Celta B. Será su quinta temporada en Primera, siempre con el conjunto de Vitoria, tras haber logrado en su momento pasar de jugar en Segunda B con el Marbella -se cruzó con el filial celeste en el play off- a la máxima categoría con su actual equipo en cuestión de tres años, con una temporada entre medias en Segunda en el Almería.

En su momento, Rioja llegó a Vigo como un joven atacante procedente de la cantera del Real Madrid que apuntaba maneras. Estuvo ligado al filial entre enero del 2014 y enero del 2017, aunque ya no participó en esa última media campaña, a las órdenes de Alejandro Menéndez. Anotó ocho goles en 65 encuentros y llegó a entrenar con el primer equipo, pero él mismo reconoció con el tiempo que no estaba centrado ni preparado para dar el salto al fútbol profesional en aquellos momentos.

Echando la vista atrás hace dos años con motivo de otro enfrentamiento al Celta, Rioja confesaba: «Era una época en que yo era más alocado en cuanto a la manera de afrontar ciertas cosas y me penalizó a la hora de aspirar a más». Confesaba que aunque por momentos, futbolísticamente, podía sentirse preparado para dar el salto, «mentalmente no era fuerte y tenía comportamientos más de niño que de hombre». «Sabemos de jugadores de mucha categoría y que si la cabeza no les acompaña, es complicado mantener la regularidad. Si hubiera jugado en Primera en ese momento, creo que no hubiera durado mucho», reflexionaba.

El punto de inflexión fue, precisamente, darse cuenta de que de aquella manera, no iba a progresar. Ocurrió cuando pasó del filial del Celta al Marbella, en la misma categoría, pero con un escenario diferente a muchos niveles. «Me vino muy bien el paso por Marbella, un golpe de realidad en el fútbol modesto saliendo de una cantera. Esos momentos ayudan mucho a mejorar», consideraba con el tiempo. «Es cierto que nunca perdí la ilusión y peleé para llegar lo más arriba que me alcanzara: si era Segunda, encantado; si me daba para Primera, mejor. Pero nunca pensé estar tantos años».

Tiempo después, Menéndez hablaba para este periódico sobre su experiencia con Rioja. «Tenía buenas cualidades, pero no las exprimía. Fue mi caballo de batalla con él». Lo recuerda como un jugador «desequilibrante y capaz de atacar bien la defensa rival y hacer mucho daño», pero con hándicaps. «Por esa superioridad que tenía cuando buscaba recibir como extremo y desbordar, evitaba a veces los desmarques de ruptura sin balón. Le costaba participar sin él. Tenía velocidad, fuerza, trabajo, entendía el juego sin balón... Pero creía que si un día hago un gol y otro un pase, me llega y ahí me quedo. Otro día no hago nada y no pasa nada, porque al siguiente soy titular. Intenté hacerle ver que no, que no vale, que tenía que hacer más cosas», revelaba.

En el Alavés, del que es uno de los capitanes, parece haber encontrado su sitio. Tras el descenso del 2022, no se movió y, con un año más de contrato, continúa allí aunque haya sido relacionado con otros clubes. Incluso se publicó que había pedido salir en otras ventanas, pero entre medias ha sido un jugador clave. Lo fue para el ascenso del 2023 y la pasada campaña superó los 2.500 minutos en 37 partidos, con 31 titularidades, siendo prácticamente fijo para Luis García Plaza salvo en la recta final, y aportando cinco goles -segundo máximo realizador de su equipo tras Samu Omorobion-.

 

Para Rioja, su paso por el Celta es de especial recuerdo, como comentaba también a La Voz. «El Celta de Vigo siempre tendrá un hueco especial dentro de mí. Elegí bien al irme allí, porque iba un jugador sin confianza, triste a la hora de afrontar el fútbol y allí me devolvieron la alegría y la confianza en mi fútbol a pesar de no debutar en el primer equipo», apuntaba. Y añadía que ha vuelto de visita, más allá de los compromisos futbolísticos, dado que conserva buenos amigos en la ciudad.

El de este viernes será su quinto regreso a Balaídos, donde nunca ha conseguido ganar ni marcar. Su mejor resultado fue el empate (1-1) del curso pasado, que llegaba tras tres derrotas: 6-0 en junio del 2020, 2-0 en diciembre del mismo año y 4-0 en mayo del 2022. En Mendizorrotza sí ganó en octubre del 2019 y en abril de este año; entre medias, dos triunfos vigueses allí.