
De los 571 pases dados por el Celta ante el Getafe, solo 12 acabaron en el área rival, evidenciando un déficit que viene de lejos, con Aspas como único especialista
19 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.El Celta dio 571 pases el domingo ante el Getafe de los cuales 205 fueron en el último tercio del campo, pero sin embargo, solo una docena contada de ellos acabaron con el balón dentro del área grande del rival, que con menos de la mitad de pases (257), fue capaz de superar los 12 del equipo celeste.
Estas cifras no son un mero dato estadístico, sino la constatación de un mal conocido en el Celta de los últimos tiempos que Claudio Giráldez ha ido capeando con su prolífica libreta. Porque al margen de Aspas, el equipo vigués no tiene un pasador de última línea, un jugador capaz de filtrar balones y ver espacios donde en teoría no existen. Frente al Getafe, se notó la entrada de Sotelo, otro jugador dotado técnicamente y con visión, pero el vigués actuó en la base.
«No estuvimos fluidos, no estuvimos cómodos, tenemos que generar ocasiones de gol y hoy no las hemos generado», comentó Claudio Giráldez después de la derrota ante el Getafe, que solo recibió tres disparos entre palos, todos de Iago Aspas y dos de ellos desde la frontal.
De los jugadores que estuvieron los 90 minutos en el campo, el capitán fue el principal pasador en la zona ofensiva, lo hizo en 35 ocasiones, pero tres menos que un Sotelo que en media hora lo hizo en 38, aventando en siete pases a Ilaix Moriba y Beltrán, los otros dos futbolistas que actuaron en la posición de mediocentro.
Este problema para encontrar espacios facilitó el trabajo defensivo del equipo de Bordalás, que solo tuvo un momento de agobio cuando el Celta aceleró el juego en el intervalo entre los dos goles del rival. Fue entonces cuando pisó área y puso en aprietos a Davi Soria, en gran medida por el trabajo de descarga de Borja Iglesias, que resultó más difícil de fijar que Ferran Jutglà, que arrancó como titular.
Esa falta de último pase ya la acusó el Celta la pasada temporada, pero este verano perdió a otro de los jugadores con esa condición de pasadoor, Fer López, y por el momento, ninguno de los recién llegados responden a ese perfil, aunque Bryan Zaragoza, entrando desde del costado firmó seis asistencias de gol en el Osasuna, igual que Mingueza en el Celta, una más que Aspas y Swedberg. Todo ello deriva en una falta de gol que ya quedó en evidencia durante el verano, aunque entonces faltaban efectivos y jugadores importantes estaban tocados.
Sin juego aéreo ni balón parado
El problema de generación de juego tampoco se arregla supliendo los balones filtrado con poderío en el juego aéreo. A lo largo de la temporada pasada el Celta solo fue capaz de marcar tres goles sacando provecho de balones aéreos y ante el Getafe, los remates con la testa se redujeron a dos en todo el partido. A día de hoy, Borja Iglesias, por su envergadura, es el único con poderío para rematar un balón de cabeza. El resto, serían los centrales en los saques de esquina, pero la estrategia tampoco es un rédito que cultive mucho el conjunto vigués.
Encontrar una solución a través de la pizarra si finalmente el Celta no incorpora a ningún jugador dotado para este cometido es otro de los grandes retos de Claudio para un curso que acaba de arrancar.