Apartado de los focos por el portero del Bayern, Alexander Nübel reconstruyó su carrera con dos cesiones al Mónaco y al Stuttgart, rival del Celta este jueves en la Europa League, después de recibir amenazas de muerte
25 sep 2025 . Actualizado a las 14:47 h.Para Alexander Nübel (Paderborn, 1996) todo empezó en el jardín de su casa. Mano a mano con su abuela que, dentro de una familia en la que el fútbol no era especialmente popular, fue ella quien se lo inculcó jugando juntos. Para el ahora guardameta del Stuttgart -rival del Celta en la noche de este jueves en la Europa League- era un pasatiempo más que, posteriormente, se convirtió en su modo de vida. Pero solo eso. «El fútbol no lo es todo en la vida. Es un mundo aparte. Después de mi carrera, dejará de importarme. Es solo una pequeña burbuja en la que vivo. Aunque es bonito, no tiene mucho impacto en otras cosas importantes de este mundo».
Formado en el Paderborn, con 19 se marchó al Schalke 04. Con un año más, en el 2016, debutó con el primero equipo y no fue hasta la 2018-2019 cuando amarró la titularidad, haciéndose con el brazalete de capitán con apenas 21 años y convirtiéndose en un predilecto de la afición local.
Pero en el 2020 perdió su estatus después de que su rendimiento bajase. El club descendió a segunda división y él decidió no renovar, marchándose gratis al Bayern de Múnich —también se le vinculó con el Atlético de Madrid, el Barcelona o el Manchester United—. Ahí comenzaron sus problemas. Sus padres, al igual que él, tuvieron que aguantar amenazas de muerte por parte de seguidores del Schalke después de anunciarse el traspaso. Hasta tal punto que se vieron obligados a abandonar su residencia durante un tiempo. «En aquel momento me costaba aceptar que todo eso me haría más fuerte. Era muy duro recibir tanta hostilidad, sobre todo por parte de mi familia. Me hundió aún más», reconoció años más tarde.
Nübel llegó a Baviera con nada menos que el cartel de sustituto de Neuer. Y el calificativo de «heredero» le pesó. Su etapa en el club fue frustrante a nivel deportivo y de desarrollo —apenas jugó cuatro partidos oficiales el primer año— y, mentalmente, le trastocó. «La calidad del Bayern es enorme, pero solo disputé cuatro partidos, y eso se notó. Ya no tenía el ritmo de jugar cada tres días. Me costó un poco más recuperar las sensaciones. Mi tiempo en Múnich fue un arma de doble filo. Me faltaba ritmo de juego, solamente entrenar no es suficiente», dijo en una entrevista a Kicker. El agente y el propio guardameta dejaron entrever que, para que el joven firmase, el club le había prometido jugar una serie de partidos al año. Algo que, según su versión, no se cumplió. A todo esto, habría que sumarle le falta de entendimiento con Tapalovic, preparador de porteros.
Tensión en el Bayern
Nübel se marchó cedido al Mónaco durante dos años buscando más relevancia, pero también «más tranquilidad». «Mi traslado al equipo fue la decisión correcta. Juego a un nivel muy alto dos veces por semana, ese era mi objetivo», expuso.
Durante su estancia allí, Neuer cayó lesionado. Era diciembre del 2022 y el Bayern se planteó pactar con el Mónaco finalizar la cesión antes de tiempo para que el de Paderborn cubriese la baja del meta. Pero Nübel quería garantías y seguir siendo la principal opción tras la recuperación de su «rival». «Lo que no va a hacer Alex es sentarse en el banquillo detrás de Manuel Neuer a partir del verano. Ambos juntos en el Bayern: eso no funciona», declaró Stefan Backs, representante del joven portero.
Finalizó su cesión en Mónaco, y enlazó la siguiente con el Stuttgart, donde hasta el momento ha disputado 80 partidos. Nübel tiene contrato con el Bayern hasta el 2029: «Aún tengo mucho tiempo para jugar allí». Sabe que Neuer no es eterno. Mientras aguarda su oportunidad, se cruza en el camino del Celta.
—¿Cuántas veces quisiste renunciar en Múnich?
—Ni una sola vez.