El equipo vigués, sin Starfelt, inicia en Friburgo, ante un duro rival y en un campo inexpugnable, su quinto asalto a una semifinal europea con la esperanza de ganar por primera vez en Alemania
09 abr 2026 . Actualizado a las 18:11 h.Por quinta vez en su historia, el Celta afronta una eliminatoria de cuartos de final continental. La última vez, avanzó hasta la penúltima instancia a costa del Genk. Los belgas fueron en octavos las víctimas del Friburgo, el rival al que retan los vigueses desde la noche de este jueves con el primer asalto en el Europa Park Stadion. Hasta la fecha, en partido oficial, los célticos nunca ganaron en Alemania y ahora sueñan con dar la sorpresa en un campo donde nadie se ha impuesto en la Europa League.
Para la primera batalla, Claudio Giráldez pierde a un soldado capital como Carl Starfelt, por su jerarquía y, sobre todo, por su poderío aéreo, un aspecto clave ante un equipo que parece tener en su plantilla el sky line de la capital de la Selva Negra y que esta temporada lleva ya once dianas a balón parado. Friburgo recibió este miércoles al Celta con un día primaveral, más propio de la fachada Atlántica que de Alemania. Una ciudad pequeña que apuesta por lo verde.
A ese bucólico escenario arribó un Celta que ha transitado por la competición enarbolando la bandera de la ilusión. Nadie contaba con los celestes en una instancia tan alta; de hecho, es uno de los dos equipos que, llegando desde el bombo 4, han sido capaces de resistir la Fase Liga, el play-off y la ronda de octavos, en la que dejaron en la cuneta a uno de los grandes favoritos al título, como era el Lyon. Claudio dejó ayer claro que los deberes estaban hechos y quitó toda presión, dando al mismo tiempo rienda suelta a la motivación por seguir haciendo historia.
Pero el Friburgo no es un equipo menor. Se ha asentado en el vagón principal de la Bundesliga y tiene un buen puñado de similitudes con el conjunto vigués: apuesta por la cantera, un entrenador joven y atrevido y un equipo con una idea clara de juego. Como carta de presentación, solo han encajado seis goles en la Europa League y únicamente perdieron dos partidos, uno en la Fase Liga y otro en la ida, con el Genk, pero en casa son intratables ante un público entregado. Al Celta no le cogerá por sorpresa el nivel del rival. Saben que le espera una eliminatoria dura y que el objetivo fundamental, en este momento, es salir vivo del primer asalto para después rematar la faena en Balaídos.
La primera incógnita para Claudio Giráldez será encontrar un recambio solvente para Starfelt. Si apuesta por la defensa de tres centrales, lo más habitual y lo más lógico, Joseph Aidoo parece el mejor colocado para acompañar a Javi Rodríguez y Marcos Alonso, que será la voz de la experiencia en la zaga. El ghanés ha recuperado parte de su rapidez, pero el Celta necesita contundencia en el juego aéreo. Tampoco estará Javi Rueda, por sanción, lo que reduce de un modo considerable las opciones para los carriles, siempre un arma fundamental en el plan de partido del porriñés. Álvaro Núñez es la única alternativa a Óscar Mingueza y Sergio Carreira.
En el resto de las líneas, el Celta tiene a todo su arsenal disponible. Recupera a Matías Vecino, si su estado físico lo permite, para darle equilibrio al centro del campo y para formar una sala de máquinas consistente, con Ilaix Moriba como probable acompañante. En el ataque, Williot Swedberg y Borja Iglesias parecen los más fijos, por los descansos del primer tiempo en Valencia el pasado domingo y por su rendimiento a lo largo de la temporada. La duda aparece entre Iago Aspas y Fer López.
El Celta pretende demostrar en el sur de Alemania que está preparado para todo. Su intención es tener el balón y llevar el peso del partido, pero su carácter camaleónico también le puede llevar a resistir en bloque bajo intentando reducir al máximo el temido balón parado del rival (11 goles en la liga y torres por encima del 1,90). Y, sobre todo y en todo momento, mantener la cabeza fría. Para conseguirlo, tendrá el aliento de casi 900 aficionados que serán una celeste en medio de un mar rojiblanco.