El exvicepresidente denuncia el apoyo de los afines a Griñán a su rival
03 feb 2012 . Actualizado a las 12:14 h.Igualdad e incertidumbre. Estas dos palabras describen cómo se presenta el crucial 38.º congreso federal del PSOE que da comienzo hoy en Sevilla y elegirá mañana al sucesor de José Luis Rodríguez Zapatero, que dice adiós después de 12 años como secretario general. Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón llegan muy igualados, por lo que un puñado de unos 100 delegados indefinidos de los 956 con derecho a voto podrían inclinar la balanza hacia uno u otro lado. Además, el hecho de que la votación sea secreta dificulta aún más atinar con un pronóstico.
La tensión era evidente en las horas previas a la cita. El exvicepresidente dijo que le parecía «muy mal, fatal» que cinco de los ocho secretarios provinciales del PSOE andaluz dieran el día anterior su apoyo a su rival. Estos dirigentes son afines a José Antonio Griñán, que dice mantener una posición de «neutralidad activa», aunque nadie duda de que prefiere a la extitular de Defensa porque así cree que mejorarían sus expectativas en las elecciones autonómicas del 25 de marzo. El secretario provincial del PSOE de Sevilla, José Antonio Viera, afín a Rubalcaba, denunció presiones de dirigentes del partido a los delegados para que voten a Chacón y acusó a Griñán de falta de neutralidad. Este recordó con toda la intención que otros secretarios provinciales ya se habían decantado por Rubalcaba.
Significativamente, y como muestra de la importancia que tendrá la federación andaluza, que aglutina a la cuarta parte de los compromisarios, Chacón cerró su campaña con una fiesta en Sevilla en la que le mostraron su respaldo destacados dirigentes, entre ellos la secretaria de organización y mano derecha de Griñán, Susana Díaz. Por su parte, Rubalcaba aprovechó para hacer un guiño a las mujeres y apuntó que su número dos podría serlo, aunque se había especulado que quería para ese puesto a Patxi López.