¿Un volcán detrás de la peste negra?

Xavier Fonseca Blanco
Xavier Fonseca REDACCIÓN / LA VOZ

HISTORIAS DEL TIEMPO

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Una investigación de la Universidad de Cambridge sostiene que en el siglo XIV se produjo una potente explosión que liberó grandes cantidades de azufre y cenizas a la atmósfera y que provocó un enfriamiento global que fue determinante en la pandemia de la peste negra

15 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La historia del clima de la Tierra contiene muchos capítulos con el mismo protagonista: un volcán. Ahora la ciencia vuelve a relacionar un episodio trascendental en la evolución humana con una erupción volcánica.

Una investigación de la Universidad de Cambridge sostiene que en el siglo XIV se produjo una potente explosión que liberó grandes cantidades de azufre y cenizas a la atmósfera y que provocó un enfriamiento global que fue determinante en la pandemia de la peste negra, que acabó con el 60 % de la población europea entre 1347 y 1353.

El estudio explica que el descenso de la temperaturas provocó un período de malas cosechas y hambrunas en España, el sur de Francia, el norte y centro de Italia, Egipto y el Levante. Esto obligó a las ciudades estado de Italia, como Venecia y Génova, a tener que acudir al mar Negro para importar cargamentos de grano que contenían la bacteria de la peste.

Aunque las fuentes escritas venecianas informan de que este comercio de grano salvó a sus residentes de la hambruna, la época de llegada de los barcos de grano y los brotes de peste en las ciudades importadoras del cereal sugieren que también pudo haber traído pulgas infectadas con la bacteria de la peste. Es posible que estos bichos contaminados se hayan distribuido luego en envíos de grano a otras partes de Europa. Sobre esto, los autores aseguran que la sofisticada red comercial que habían creado los italianos y que había ayudado a obtener alimentos en otros períodos de hambrunas ayudó en este caso a propagar la enfermedad.

Una de las ideas clave del estudio es que algunas ciudades italianas como Roma, Milán y Verona no reportaron casos de peste negra porque precisamente no importaron grano.

Los investigadores no mencionan dónde tuvo lugar exactamente la erupción, pero aseguran que entre 1329 y 1347 se produjo una cadena de explosiones volcánicas en alguna región tropical. Encontraron evidencias en anillos de los árboles de los Pirineos y núcleos de hielo extraídos de Groenlandia y la Antártida. Uno de los rastros los condujo en concreto al año 1345, cuando se registró una erupción más violenta que la del Pinatubo en 1991. El efecto de las cenizas volcánicas generó veranos muy fríos, sequías intensas y lluvias torrenciales. Un clima muy inestable y extremo que destruyó las cosechas.