Varias hipótesis sobre el origen del incendio de los motores y el fallo del tren de aterrizaje Una cadena de fallos mecánicos precedió al siniestro del Concorde el pasado martes, según la primera lectura de las «cajas negras» del avión, pero persisten las incógnitas sobre el origen del incendio de al menos uno de los dos motores izquierdos y la avería del tren de aterrizaje. La acumulación de disfunciones _problemas en los dos motores izquierdos, el bloqueo del tren de aterrizaje y los trozos de neumáticos hallados en la pista_ suscita varias hipótesis.
28 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.La posibilidad de que trozos de neumático o fragmentos metálicos entrasen en uno o los dos reactores situados bajo el ala izquierda del Concorde es barajada repetidamente por los expertos. Una fuente de la investigación citada ayer por el diario Le Figaro evoca incluso la hipótesis de una pieza destornillada, un pájaro, o incluso una herramienta olvidada por los mecánicos. Según la hipótesis planteada ayer por el diario Le Parisien _un problema tras el cambio de una bomba de poscombustión en el motor dos, la mañana misma de la tragedia_ fue desbaratada por Air France. La aerolínea niega que aquella mañana se procediera a dicho cambio. Precisó que ese día el avión fue objeto de «los controles cotidianos habituales», en respuesta a los «comentarios aportados por las tripulaciones después de cada vuelo», y que concluyeron con una prueba de motores en tierra. Los investigadores se han interesado por dos fotografías tomadas por un empresario japonés y que muestran que una hoguera devora el ala izquierda del Concorde justo cuando acaba de alzar la nariz, informó ayer Libération. En ese momento, los dos reactores parecen no estar alcanzados todavía por las llamas, lo que suscita nuevas hipótesis. El combustible en llamas podría proceder de los enormes depósitos (96 toneladas en total) situados en el ala y que podrían haber sido perforados por objetos metálicos. El ex-director de explotación de Concorde, Franck Debouck, según Le Monde, no descarta que al combustible le habría prendido fuego el sistema de poscombustión activado en el despegue, actuando como un gigantesco encendedor.