El día que el Polisario se equivocó

CRISTÓBAL RAMÍREZ A CORUÑA

INTERNACIONAL

DENIS DOYLE

James Baker entendió que los independentistas carecían de fuerza cuando vio que no atacaban el París-Dakar Corría el 7 de enero de este año; san Julián, según el calendario católico. La carrera París-Dakar entraba en el territorio del Sahara Occidental que controla Marruecos. Desde días antes, todas las unidades del Frente Polisario estaban movilizadas, preparadas para reanudar la guerra. Fue entonces cuando Argelia entró en acción y convenció a los independentistas de que los cañones deberían seguir en silencio. El Polisario aceptó a pesar del hecho de que el «rally» pasara por su tierra era una provocación. Y cometió su mayor error en 25 años: su gesto fue interpretado como debilidad y en la ONU ya no se habla de referéndum de autodeterminación, sino de integración en Marruecos con una cierta autonomía.

13 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Las constantes paralizaciones marroquíes a la hora de identificar a los votantes y el hecho de que el reino alauí hubiera aprovechado el alto el fuego en vigor desde 1991 para reforzar sus posiciones acabaron por indignar a los independentistas. El París-Dakar fue, casi, la gota que rebosó el vaso. Un periodista español escribió horas después que el Polisario hubiera dado la orden de no atacar: «Acaba de demostrar su inferioridad. Nadie le va a creer de aquí en adelante». Y, en efecto, James Baker, enviado personal de Kofi Annán y que desde 1997 negocia el fin del conflicto, así lo entendió: los refugiados saharauis en Argelia, base del Polisario, carecían de fuerza y de coherencia política. El 5 de mayo, en una reunión secreta, informó a los independentistas que abandonaba el plan de paz pactado por ambas partes en 1991, que iba a proponer en la ONU dar carpetazo al referéndum y que defendería la integración del Sahara en Marruecos por la vía indirecta de esperar cinco años. Eso sí, con autonomía. El Consejo de Seguridad no acepto al pie de la letra esa nueva idea, que contó siempre con el apoyo de Francia, y dio un compás de espera de cinco meses para que las partes encuentren una salida. Quizás los saharauis nunca abandonen su reivindicación de tener un país propio, pero, en palabras del jurista marroquí Abdelhabi Butaleb, «James Baker ha pulverizado completamente las tesis del Polisario, que ya no podrá seguir engañando al mundo».