Naciones Unidas advierte de una catástrofe humana por la falta de comida y la llegada del invierno El creciente número de afganos desplazados por los bombardeos aumenta la preocupación de los organismos internacionales ante la posibilidad de que centenares de miles mueran este invierno por la falta de ayuda humanitaria. Los organismos de la ONU comprometidos confían en poder atender las necesidades básicas de los 150.000 afganos que prevén intentarán cruzar a Pakistán. El responsable de la Alta Comisaría de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Ruud Lubbers, indicó que su organismo montará en principio quince campos con capacidad para albergar en cada uno a cerca de 10.000 afganos.
29 oct 2001 . Actualizado a las 06:00 h.A Lubbers, de visita ayer en Pakistán para hablar con el presidente Musharraf de los refugiados, le preocupa la reticencia de este país a abrir la frontera que comparte con Afganistán, y confía en que el Ejecutivo paquistaní adopte una postura política más «flexible» que la actual. Las autoridades paquistaníes, por regla general permiten cruzar la frontera a los heridos de guerra y a los que portan consigo documentación. Además, en los últimos días se ha iniciado una campaña de deportaciones de los que ingresaron irregularmente en el país. Después de tres semanas de bombardeos, los organismos de la ONU dedicados a la ayuda humanitaria, que tras los atentados del pasado 11 de septiembre en Estados Unidos retiraron a su personal extranjero de Afganistán, desconocen la amplitud del desastre. La mayoría de los afganos que han abandonado la capital, Kabul, y las mayores ciudades de Afganistán, de acuerdo con las informaciones recogidas por ACNUR, han buscado cobijo en aldeas en las que cuentan con familiares, al carecer del dinero que se necesita para emprender el viaje hasta la frontera. En la provincia central de Bamiyán, que de un momento a otro puede quedar aislada por la caída de las primeras nieves, cerca de 700.000 personas están amenazadas por la hambruna. Las organizaciones no gubernamentales, entre éstas Ayuda Cristiana y Oxfan, defienden que para evitar una catástrofe los bombardeos deben parar durante el Ramadán, el mes sagrado musulmán que comienza el 17 de noviembre, y que casi coincide con el inicio del invierno. La pausa de los bombardeos permitiría a los grupos humanitarios distribuir alimentos, mantas, ropa de abrigo y otras necesidades entre los 1,2 millones de desplazados, y que de continuar la situación, podría alcanzar los 2,2 millones.