El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yaser Arafat, es un virtual prisionero de Israel, que lo tiene sitiado en sus oficinas de Ramala. Es más, en un gesto de intimidación, helicópteros israelíes incluso bombardearon ayer un edificio del complejo donde se encuentra aislado. La situación de Arafat recuerda a la que ya vivió en 1982, cuando Ariel Sharon, entonces ministro israelí de Defensa, le obligó a abandonar Beirut con destino a Túnez después de un prolongado cerco. El Ejército israelí se empleó ayer a fondo bombardeando con aviones y helicópteros los territorios autónomos palestinos de Cisjordania y Gaza.
13 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Como en 1982, Israel se ha comprometido a no atentar contra la vida de Arafat, pero todo indica que Sharon está actuando cuidadosamente en la misma dirección que entonces. A pesar de eso, Arafat sigue contando con la aquiescencia de EE UU y la Unión Europea. La situación de ahora no sólo recuerda a la de Beirut en lo tocante a Arafat. Como en 1982, la aviación israelí está destruyendo infraestructuras árabes con objeto de provocar una rebelión. Si entonces el objetivo de la aviación hebrea eran aviones comerciales, aeropuertos, plantas de energía eléctrica y otras infraestructuras que no tenían ningún valor militar, en las últimas horas el Ejército hebreo ha destruido la torre de control del aeropuerto de Gaza y el edificio que alberga la radiotelevisión palestina en Ramala. Ataque de la aviación Los tanques israelíes se establecieron ayer a una distancia de menos de 200 metros de las oficinas donde vive Arafat en Ramala. Y realizaron varios ataques en los que perdió la vida un palestino. Otro murió en la franja de Gaza cuando fue alcanzado por disparos de los soldados mientras les arrojaba piedras. La aviación israelí -helicópteros y F-16- efectuó ayer al menos 16 ataques en Cisjordania y Gaza. Anoche continuaban bombardeando. Además, los soldados han registrado numerosas casas en Cisjordania y practicaron detenciones. Ocuparon el domicilio del jefe de las milicias de Fatah en Cisjordania, aunque Marwan Barguzi no se encontraba en ese momento en su casa. Arafat ordenó el cierre de todas las oficinas de los grupos fundamentalistas Hamas y Yihad Islámica en Cisjordania y Gaza, pero la Policía palestina está más preocupada por los ataques israelíes que por los activistas radicales. La situación en Oriente Medio ha llegado al punto de ebullición y nadie sabe qué podría ocurrir si los fundamentalistas realizan algún atentado sonado.