Al frente de la Unión Europea (UE), la diplomacia española deberá empeñarse a fondo en dos crisis internacionales especialmente graves, la de Oriente Medio y Afganistán. Las dos ya trastocaron completamente el programa de la presidencia belga que está a punto de concluir. Pero la crisis desatada por los atentados terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos le ha permitido a la UE avanzar espectacularmente en una dirección, la de los asuntos de justicia e interior, que permanecía bloqueada desde la cumbre extraordinaria de Tampere (1999). Seguir avanzando dentro de la UE en la cooperación judicial y policial, y especialmente en la lucha contra el terrorismo, constituye la primera prioridad del Gobierno español. Otras prioridades son el euro, el debate sobre el futuro de Europa, las reformas y liberalización de la economía europea, la ampliación al Este, la política mediterránea y, por supuesto, Latinoamérica. La entrega simbólica del testigo de la presidencia será en Bruselas el 30 diciembre en un acto que reunirá a los reyes de España y Bélgica, Juan Carlos I y Alberto II, respectivamente.