Una ciudad amurallada

La Voz

INTERNACIONAL

24 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Jerusalén tendrá en unos meses, si nadie lo impide, un nuevo muro. No de lamentaciones, sino de seguridad. No para orar, sino para protegerse. El primer ministro, Ariel Sharon, aprobó recientemente un plan que consiste en levantar un muro de 19 kilómetros alrededor de la ciudad. El proyecto consiste en construir una pared o cerca electrónica, así como fosas que impidan la entrada en la urbe de coches bomba. Todo ello tendrá un coste de 300 millones de dólares. El plan, además, aislará a los palestinos habitantes de Jerusalén de sus parientes en las afueras de la ciudad. Uno de los objetivos es convertir Jerusalén en poco menos que una fortaleza, lo que supondrá aislar a los árabes de Cisjordania que trabajan o reciben servicios de Jerusalén. El muro se levantará fuera del límite del ayuntamiento y se convertirá en una gigantesca barrera de control para los palestinos de Belén y Hebrón, y de decenas de aldeas rurales.