GONZALO PARENTE VENTANA AL MUNDO
02 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El conflicto del Sahara parece que vuelve a reactivarse con varios focos que pueden convertir esta región en un enclave estratégico de interés mundial, por el petróleo, la penetración islámica y la costa atlántica en manos de Marruecos. Pero nadie se acuerda de esos ciudadanos españoles hasta hace veinticinco años, que todavía enseñan su DNI y malviven en un territorio prestado por Argelia. Allí han crecido y vivido miles de saharauis añorando el regreso a sus tierras del desierto. Ahora, cuando está a punto de finalizar la misión de la ONU, su secretario general ha emitido un informa final con cuatro opciones: Autonomía con soberanía de Marruecos, el referéndum, la partición del Sahara o el abandono y que lo resuelvan ellos, aunque sea con la guerra. El proceso de descolonización recuerda al caso reciente de Timor y debiera terminar igual. Marruecos no quiere el referéndum, y los saharauis no quieren la autonomía que les ofrecen los marroquíes. Kofi Annan es pesimista porque el conflicto podría significar la penetración del integrismo islámico en la zona, además de una guerra con Argelia. Si Marruecos consigue apoderarse del Sahara se convertiría en una potencia atlántica, con mil kilómetros de costa. El archipiélago canario que daría bajo su zona de influencia. La solución está en manos del Consejo de Seguridad de la ONU. Estados Unidos y Francia, que han recibido concesiones petrolíferas de Marruecos en un territorio que no es suyo, son sus más firmes apoyos, pero otros países como China o Rusia no están de acuerdo; mientras tanto los verdaderos nativos esperan a ver si les dan lo suyo.