Betancourt dice temer más a los sicarios de los políticos que a los guerrilleros

EFE BERLÍN

INTERNACIONAL

En una entrevista concedida a un semanario alemán antes de ser secuestrada La candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt, secuestrada el 23 de febrero por las FARC, comentó unos días antes al semanario alemán «Der Spiegel», que los rebeldes «están cometiendo harakiri» y que la lucha antidrogas «es una farsa». En la entrevista que se publica hoy, Betancourt habla de las amenazas del Cartel de Cali, de los paramilitares y de los rebeldes, que ya habían intentado secuestrarla, pero dice que a quien más teme es a los «sicarios, los asesinos a sueldo de la clase política».

04 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

«El miedo aquí forma parte de la política, pero no nos debemos dejar acobardar, pues el temor se utiliza para mantener el status quo. Yo prefiero cultivar la ira en mi corazón que es la que me mueve», dice la candidata, quien explica que teme más por los suyos que por su vida y que por ello sus hijos están en el extranjero. Betancourt contó así su vida antes del secuestro: «Vivo rodeada de guardaespaldas. De mi casa bajo directamente en ascensor al garaje y me meto en un coche blindado. Ya no voy ni al cine, ni al mercado». Por temor a las escuchas tampoco se fiaba del teléfono, sólo del móvil. La candidata y líder del movimiento Colombia Nueva se muestra menos crítica con sus futuros secuestradores de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que con la clase política, aunque insiste en que ambos están sometidos a los traficantes de drogas. «Las drogas han atacado como un cáncer todo el Estado, a los políticos como a los rebeldes», dice Betancourt, quien afirma que la única manera de combatir la mafia de las drogas es «rompiendo su alianza con la clase política». La guerra antidrogas en Colombia es, según Betancourt, una «farsa», pues «perseguimos a pequeños campesinos, los criminalizamos y agravamos con ello la crisis en el campo, pero los verdaderos traficantes no tienen nada que temer». El presidente Andrés Pastrana no es como su predecesor «un empleado del Cartel de Cali... Pero ha sellado un pacto con la clase dirigente para que todo siga igual», asegura Betancourt. Además acusa a los diputados de aprobar leyes contra el narcotráfico y paralelamente idear trampas para proteger a la mafia. En cuanto a la guerrilla, con sus atentados lo único que consigue es «ayudar al enemigo» político, la derecha, y lo que está es «practicando harakiri», opina la política. La candidata concluye señalando que, aunque se acabe derrotando a la guerrilla, «seguirá habiendo colombianos que tomen las armas porque tenemos este Congreso de bandidos. Mientras los políticos estén aliados con los traficantes o compren votos para llegar al poder, la guerrilla tendrá argumentos para seguir con su violencia». Por otra parte, la Fiscalía General de Colombia dijo ayer que evalúa una conversación intervenida a presuntos rebeldes de las FARC, en relación con el asesinato de la senadora Marta Catalina Daniels, hallada muerta hace dos días cerca de Bogotá.