SAUD ABU RAMADÁN CRÓNICA
12 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.ASER Arafat no tiene a dónde ir pese al levantamiento parcial del «arresto domiciliario» que le brindó el pasado lunes el Gobierno de Ariel Sharon, quien le permite desde ese día moverse por los territorios de Cisjordania y Gaza. Arafat ya ha respondido que no se mueve de Ramala, en la que está recluido en su sede, la Múkata. Cuatro tanques hebreos están apostados, desde la madrugada de ayer, a cien metros de las dependencias oficiales. Y es que, además de una cuestión de elemental dignidad, el presidente palestino no puede «disfrutar» del parcial levantamiento del arresto. El Ejército israelí ha destruido con sus bombardeos sus oficinas en la localidad de Gaza y en las ciudades cisjordanas de Jenín y Nablús. Las de Rafah y Jan Junis desaparecieron de la faz de la tierra. Las autoridades palestinas temen además de que en cuanto Arafat salga de Ramala, las tropas israelíes volarán las oficinas de la Múkata. Si Arafat insiste en visitar tierras palestinas se va encontrar con una zona de guerra, entre tanques, puestos de control, carreteras cortadas y helicópteros que sobrevuelan y disparan contra Gaza y Cisjordania. Todos los edificios de la Autoridad Nacional Palestina han sido destruidos excepto los de las ciudades bíblicas de Jericó y Hebrón, en los que se espera la próxima acción de la ofensiva militar israelí, según los observadores internacionales.