«Provocaría el empobrecimiento de todos y tensiones sociales explosivas», previenen los empresarios El Medef, principal organización de la patronal francesa, rompió ayer el silencio mantenido desde la primera vuelta de las elecciones para condenar sin paliativos el programa económico de Jean-Marie Le Pen por sus «efectos desastrosos». No obstante, el Medef evita pedir de forma expresa el voto para Chirac, como hubieran deseado algunos de sus socios.
29 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La declaración del Medef, leída por su presidente Ernest Antoine Seillère, no llega a pedir expresamente el voto por el jefe del Estado saliente, el neogaullista Jacques Chirac, como habían reclamado algunos destacados empresarios. Se limita a proclamar que los valores defendidos por las empresas francesas, como la no discriminación, la tolerancia, la dignidad humana, la legalidad o la democracia, «guiarán a cada empresario llamado a cumplir su deber de elector». La patronal considera que el programa ultra provocaría «una regresión económica profunda, una fuerte subida del paro, una crisis financiera sin precedentes, una ola inflacionista, un empobrecimiento de todos y tensiones sociales explosivas». Además juzga aberrante salir de la Unión Europea y advierte de que la renuncia al euro supondría la inestabilidad financiera y monetaria. «Fundar las relaciones sociales y en especial el acceso al empleo sobre la preferencia y la discriminación es inaceptable tanto desde un punto de vista ético como económico», subraya la patronal. Le Pen afirma que si llega al poder suprimirá el impuesto sobre la renta en cinco años, el impuesto sobre la fortuna y los derechos sucesorios para herederos directos. También quiere ampliar las exoneraciones fiscales sobre el ahorro, reducir el impuesto de sociedades al 10% para las pequeñas empresas y limitar constitucionalmente la tasa de fiscalidad al 35% del PIB, cuando en el 2001 fue del 44,9%. Estas medidas privarían al Estado y a la Seguridad Social de 150.000 millones de euros (24,96 billones de pesetas) anuales, equivalente a dos tercios del presupuesto del Estado. El líder ultraderechista denunció «un delirio sovietoide del conjunto de las fuerzas del orden francés que se unen mano con mano: el Menef con el Partido Comunista, el obispo Lustiger con las logias masónicas».