Francia convierte sus elecciones en un referéndum para salvar la República

La Voz

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LAURENT REBOURS / AP

Los últimos sondeos le auguran a Chirac una victoria apabullante frente al ultraderechista Le Pen Paradoja a la francesa. Lo que empezó siendo la carrera electoral más apática de la historia reciente de Francia, se convirtió en sólo dos semanas en un auténtico referéndum por la República, para el que mañana se espera una participación masiva. La razón de este cambio ha sido el seísmo causado por el avance del ultraderechista Frente Nacional de Le Pen, un seísmo que no dará más sacudidas. Según los últimos sondeos, el neogaullista Jacques Chirac será reelegido presidente con más del 75% de los votos.

03 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Los franceses conocieron ayer los últimos sondeos que pueden difundirse antes de que mañana se celebre la segunda vuelta. Una de las encuestas más influyentes, difundida por el diario Le Figaro y la emisora Europe 1, asegura la reelección de Chirac por un margen apabullante (75%-82%). A Jean-Marie Le Pen, el contrincante del candidato neogaullista, irían a parar entre el 18% y el 25% de los sufragios. El propio líder del Frente Nacional dijo ayer en el cierre de campaña que obtener menos de un 30% sería «un fracaso», si bien recalcó que no le sorprendería nada tener el 51%. La alternativa de Chirac, que en la primera vuelta tuvo que conformarse con un discreto 20%, se verá ahora reforzada por la espectacular movilización ciudadana contra el avance del xenófobo Frente Nacional, movilización en la que curiosamente no participó el RPR, el partido Chirac, ni sus aliados del centro derecha. Quizás por ello, el actual jefe de Estado hizo ayer un guiño a todos los que se han manifestado contra Le Pen diciendo: «He entendido vuestro mensaje. Muchos de vosotros habéis expresado un pujante deseo de renovar nuestra democracia». La primera vuelta de las presidenciales no sólo ha borrado al socialista Lionel Jospin, actual primer ministro, del panorama político francés, sino que ha cortado el paso hacia el Elíseo a toda la izquierda, que ha optado por concentrar su voto en la alternativa que encarna Jacques Chirac. Sin embargo, este apoyo forzado no deja de ser incómodo para muchos. El propio Jospin solicitó votar por poderes para no ser retratado depositando su papeleta por su otrora adversario Chirac. Varios dirigentes de izquierda anunciaron también su intención de acudir a las urnas con guantes de látex o una pinza en la nariz para votar por Chirac, si bien el Tribunal Constitucional advirtió que estas prácticas serían contrarias al secreto de voto.