Duhalde acepta las disculpas de Batlle por llamar a los argentinos «banda de ladrones»
INTERNACIONAL
El presidente uruguayo pidió perdón con lágrimas en los ojos y su homólogo destacó su hidalguía por viajar a Buenos Aires El presidente argentino, Eduardo Duhalde, aceptó ayer las disculpas que le ofreció su homólogo uruguayo, Jorge Batlle, por haber dicho ante una cámara de televisión que «los argentinos son una manga(banda) de ladrones». Las declaraciones de Batlle, dijo Duhalde, fueron «un error que ha mortificado al pueblo argentino», aunque destacó la «hidalguía» del uruguayo de viajar a Buenos Aires para pedir perdón. El canal norteamericano Bloomberg TV había difundido el lunes un vídeo en el que Batlle dice que Duhalde es un hombre «sin respaldo político, que no sabe a dónde va». Pero el incidente diplomático se dio por zanjado.
04 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Tras la difusión de unas insólitas declaraciones extremadamente críticas sobre los argentinos y su presidente, el mandatario de Uruguay, Jorge Batlle, viajó ayer a Buenos Aires, se reunió con su colega argentino Eduardo Duhalde, y se disculpó públicamente con él y con el pueblo argentino por su «error». «No me cuesta pedir disculpas al pueblo argentino y a usted, y lo hago con el fervor que siento por ambas patrias», dijo Batlle con lágrimas en los ojos tras recordar episodios vividos en Argentina, y habló sobre su madre y su primera esposa, que son argentinas. «Son recuerdos imborrables que me unen a esta tierra como a ningún otro sitio», agregó. El presidente argentino, casi sin mirar a la cara a su homólogo uruguayo, aceptó la disculpa. «La historia recogerá el episodio como una simple anécdota», intentó minimizar Duhalde, aunque su gesto revelaba fastidio y tensión. «Doy por terminado absolutamente el episodio», dijo antes de palmearle el hombro ensayando una sonrisa. Después, ambos compartieron una comida con los embajadores Hernán Patiño Mayer (Argentina) y Alberto Volonté (Uruguay). Escándalo La forzada reconciliación fue el corolario de un inesperado escándalo que en la víspera sacudió las relaciones bilaterales entre los vecinos. En declaraciones a la agencia de noticias de televisión estadounidense Bloomberg, Batlle había procurado diferenciar a su país de la crisis que vive Argentina de una forma brutal. En la entrevista, grabada el jueves 30, Batlle pidió al periodista que no compare a Uruguay con Argentina. Pero lo peor vino cuando -aparentemente- Batlle creyó que se habían apagado las cámaras. Entonces, casi a gritos, habló de corrupción en Argentina, de ladrones, de Duhalde, de su sucesor, el ex-presidente Carlos Ménem. En un primer momento, Duhalde solicitó a la cancillería que pidiera explicaciones al embajador uruguayo. Lo mismo ocurrió con el representante argentino en Montevideo, que fue a la cancillería en busca de una explicación imposible. Entonces Batlle convocó una conferencia de prensa en la que no permitió preguntas y se limitó a decir que se había difundido una «conversación privada» que tuvo con periodistas tras la entrevista formal. El portavoz presidencial argentino, Eduardo Amadeo, dijo que el presidente sentía «pena» y «preocupación». Entonces Battlle decidió disculparse personalmente ante Duhalde. Además, encomendó a su asesor, Carlos Ramela, que analice si los periodistas incurrieron en algún delito al divulgar una «conversación reservada», grabada sin su consentimiento. Fuentes oficiales revelaron que el Gobierno solicitará que intervenga la fiscalía para que determine si cabe recurso ante la justicia civil o penal.