Los líderes del Congreso de EE.UU. apoyan el plan de atacar Irak
INTERNACIONAL
El secretario de Defensa urge al Legislativo a que se pronuncie antes de que lo haga Naciones Unidas El Gobierno de George W. Bush dio ayer otro paso para legitimar un ataque a Irak al arrancar a los líderes demócrata y republicano del Congreso el compromiso de autorizar el uso de la fuerza contra ese país del Golfo Pérsico.
19 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La resolución para presentar a las cámaras, anunció Bush, estará lista en un par de días, y tendrán que votarla antes de las elecciones del 5 de noviembre. Poco después, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, urgía al Congreso a apoyar al Gobierno al margen de las decisiones que tome el Consejo de Seguridad de la ONU, y sobre todo, antes de que éste se pronuncie. Rumsfeld fue interrumpido por un grupo de activistas que gritaron «Inspecciones sí, guerra no», pero él habló de Irak como parte de la lucha contra el terrorismo internacional. Uno de los objetivos de esta guerra es evitar que los terroristas obtengan armas de destrucción masiva, dijo. «Es decisivo evitar un segundo 11-S, tanto si viene de una red terrorista como de un régimen terrorista». El presidente estadounidense expuso la importancia del pacto: «Es una señal para que el mundo vea que este país está unido y que queremos parar a Sadam antes de que lance un arma de destrucción masiva». Y mostró su convencimiento de que «los países que piensan en la paz se unirán a nosotros». «Sadam miente» Sobre la aceptación de Irak al regreso de los inspectores, Bush dijo que es un nuevo «truco» y que «Sadam no nos va a tomar el pelo... engaña, confunde y miente...». El jefe de los inspectores de Naciones Unidas, Hans Blix, presentará hoy en el Consejo de Seguridad su plan para reanudar los controles y continuará las conversaciones con los dirigentes iraquíes dentro de diez días en Viena. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, aseguró que Blix y su equipo ya están listos. Pero el ministro de Exteriores iraquí dijo que ellos no. Además, Bagdad pasó a la ofensiva diplomática y advirtió a la ONU que «la pelota está en su tejado y que debe probar su credibilidad». Los inspectores pueden estar en Irak en tres semanas, pero tienen ocho meses para el primer informe. La urgencia de Washington se debe, según The New York Times , «a que el ataque debe hacerse en enero o febrero, cuando la temperatura es lo bastante baja en el desierto como para que los soldados vistan el equipo de protección química y biológica».