En su primera semana en el poder ha sorprendido con audaces medidas en favor de los millones de excluidos mientras la Bolsa lo recibía con alzas y el dólar se abarataba
07 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.1 De sin techo a pequeños propietarios de favelas. Los millones de moradores de las favelas, los inmensos barrios de chabolas de Brasil, dejarán de ser okupas para convertirse en honorables propietarios de sus viviendas. Esta es probablemente la más espectacular medida anunciada por Lula da Silva en su primera semana en el poder. Supone una transferencia de propiedad gigantesca, como lo muestran los 300 millones de dólares (prácticamente la misma cantidad en euros) necesarios para la asistencia técnica y jurídica del proyecto. Permitirá que este colectivo, que sólo en Río de Janeiro ronda los dos millones de personas, tenga un domicilio legal y, además, una propiedad, que podrían vender para acceder a viviendas más dignas. También impulsará los proyectos de desarrollo existentes en diversos puntos del país para transformar las favelas, algunas de las cuales cuentan con cerca de medio siglo de antigüedad, en barrios. 2 Mejor mantequilla que cañones. La célebre disyuntiva de «cañones o mantequilla», planteada hace décadas por el premio Nobel de Economía Paul Samuelson, la resolvió Lula en su primer Consejo de Ministros cuando aplazó la compra de aviones de guerra para dedicar los 300 millones de dólares que costaban a su plan contra el hambre. Fue un espectacular golpe de efecto, una muestra de cómo puede utilizar el estrecho margen que le dejan los mercados y el Fondo Monetario Internacional para contentar a sus electores y cumplir sus promesas. 3 El «fome cero» rompe fronteras. El anuncio del presidente argentino, Eduardo Duhalde, de que se suma al programa de Lula contra el hambre, conocido como «Fome cero», constituye la mejor muestra del éxito de esta iniciativa en su lanzamiento. El peligro que entraña para Lula reside en que será sencillo verificar su cumplimiento dentro de cuatro años, cuando, según prometió, todos los brasileños comerán tres veces al día. Ahora hay 46 millones que pasan hambre o, como dicen los técnicos, que consumen diariamente menos calorías de las requeridas para su normal desarrollo. Un fraile dominico, Frei Betto, destacado referente de la izquierda brasileña, dirige el plan estrella del nuevo presidente. 4 Guaribas, el municipio más pobre, no recibirá a su redentor «Gobernar es descontentar», sostiene Mario Soares, ex presidente de Portugal. En plena ola de ilusión, Lula no parece haber disgustado a muchos brasileños, pero sí ha decepcionado a los habitantes de Guaribas, un municipio del estado de Piauí, considerado como uno de los más pobres del país. Por razones de seguridad este pueblo fue excluido a última hora de la gira que el nuevo presidente y Gobierno efectuarán el viernes por el nordeste, el área más deprimida de Brasil, para tomar contacto con la pobreza. «Lula podría venir sin seguridad, que nada iba a pasar», dijo un contrariado concejal de Guaribas. La visita, que sin duda será histórica, se limitará a Teresina, la capital, y sus favelas. 5 El «Lulómetro» es ahora positivo en la Bolsa. El real brasileño, pese a la ligera caída de ayer, se cambia ahora a su nivel más bajo con el dólar desde el mes de septiembre, a 3,28, cuando en las vísperas de la victoria de Lula en octubre rondaba las cuatro unidades por dólar. El triunfo del líder del socialismo brasileño asustaba a los mercados. Algunos bancos de inversiones americanos llegaron a recomendar el abandono del país. Se hablaba del «lulómetro» como nuevo indicador del miedo que suscitaba el otrora aguerrido sindicalista. Pero una parte de los empresarios brasileños lo apoyaban y ya no lo temían. Ahora parece seducir también a la Bolsa de Sao Paulo, que el lunes subió un 3,62%. Aunque a última hora de la tarde de ayer caía un 1,2%, el balance resulta claramente positivo. «Estamos muy optimistas ante las decisiones del Gobierno», dijo ayer el presidente de la Bolsa. 6 Equilibrio entre el Banco de Boston y la guerrilla La buenas vibraciones que perciben los mercados se deben a la apuesta de Lula por el equilibrio entre la ortodoxia financiera y la heterodoxia en política social. Al frente del Banco Central colocó a un ex presidente del Banco de Boston y tanto él como el ministro de Hacienda han hecho bandera del control del gasto y el cumplimiento de los compromisos internacionales. Simultáneamente, nombró ministros a tradicionales líderes de la izquierda, algunos ex guerrilleros, y promueve su cruzada contra el hambre y la exclusión social. 7 Nace el gran líder regional de Latinoamérica Hasta el argentino Carlos Menem, probablemente el político más alejado de lo que representa Lula, ha elogiado al nuevo presidente brasileño. En una semana, Lula se ha erigido en el gran líder regional de Latinoamérica, no sólo por presidir el mayor país, sino por sus innovadoras políticas, aunque también ha habido tensiones como las generadas por el apoyo material prestado al venezolano Hugo Chávez.