Powell dejará su cargo al final del mandato aunque Bush sea reelegido

Joaquín Fernández

INTERNACIONAL

LUKE FRAZZA

El Secretario de Estado mantiene diferencias con el resto del Gobierno sobre política exterior Condoleeza Rice y Paul Wolfowitz, los que más posiblidades tienen de sucederle

04 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Colin Powell no aguanta más. El secretario de Estado y su segundo de abordo, Richard Armitage, han comunicado a la Casa Blanca que renunciarán a su cargo cuando termine el actual mandato de George W. Bush, incluso aunque éste salga reelegido. Ya hacía tiempo que se venía diciendo que Powell no estaba conforme con la manera en la que la administración Bush ha estado llevando la política exterior. Pero según sus colaboradores más cercanos, su decisión de renunciar al cargo tiene más que ver con una promesa que le ha hecho a su mujer que con desaveniencias con Bush. Condoleeza Rice, la actual asesora de Seguridad, y Paul Wolfowitz, el subsecretario de defensa, son los dos nombres que más suenan para suceder a Powell. Rice parece la favorita por la relación cercana que mantiene con el presidente, aunque no está claro que a ella le interese hacerse cargo de la burocracia que implica dirigir el Departamento de Estado. Al Gobierno de Bush aún le quedan 18 meses más en el puesto, por lo que es aún muy pronto para adelantarse en cómo el mandatario piensa reestructurar a su equipo de política exterior, más aún cuando no queda claro si saldrá reelegido. No es ningún secreto de que la actual administración ha sido el escenario de numerosas discusiones entre los llamados «halcones» y las «palomas». En el primer grupo se encuentran Rice, el vicepresidente Dick Cheney y el secretario de Defensa Donald Rumsfeld, y se trata del nucleo más proclive a que Estados Unidos sea agresivo en su política exterior. Powell, junto con Armitage, forma parte de las «palomas» que quisieran que los conflictos se resolvieran más por la vía diplomática que por la de la confrontación. A raíz de Afganistán y sobre todo Irak, ha quedado claro que los halcones han ganado la partida. Hay quienes dicen que Powell, que se presentó en febrero ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para ofrecer «pruebas» de la existencia de armas de destrucción masiva en Irak, está ahora molesto ante el hecho de que no se haya encontrado una sola arma y haber hecho el ridículo ante la comunidad internacional. Hace poco, Bush nombró a Rice representante personal para el conflicto en Oriente Medio, una decisión que ha sido vista como un revés para Powell, que parece tener un papel cada vez menos relevante con los asuntos más candentes de la actual administración y también representa una prueba para Rice de cara a luego ser nombrada secretaria de Estado.