VENTANA AL MUNDO | O |
27 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.DE LAS MUCHAS declaraciones que se han hecho en la Asamblea General de las Naciones Unidas la pasada semana, la que más me llama la atención es sobre algo que pienso no se ha destacado suficientemente, pero que constituye una verdadera novedad en el discurso del secretario general, Kofi Annan: «¡Hay que reformar la ONU!». Este anuncio dicho por la autoridad comunitaria mundial, constituye en mi opinión lo más importante de lo que se ha debatido en Nueva York. Annan en su discurso dijo: «Excelencias estamos en una encrucijada en el camino. Este puede ser un momento no menos decisivo que el de 1945, cuando las Naciones Unidas fueron fundadas». Anunció que existen planes para crear un panel de importantes personalidades, para examinar el papel de la ONU en los conflictos mundiales que afectan a la paz y seguridad entre las naciones. Incluso llegó a decir: «La historia nos juzgará severamente y no nos perdonará si dejamos pasar esta ocasión». Parece ser que el reto principal que tiene la ONU en el momento actual es afrontar la necesidad de disponer de un método de respuesta colectiva de la comunidad internacional, para evitar que se produzcan acciones unilaterales ante una agresión externa. Terrorismo global Es evidente que el Consejo de Seguridad, organizado por las potencias vencedoras de la Segunda Gerra Mundial, no es lo más apropiado hoy para resolver los conflictos que afectan a la paz y seguridad mundiales, como son, el terrorismo global y la proliferación de armas de destrucción masiva. Annan reconoce que nos enfrentamos a nuevas amenazas que afectan no sólo a los países desarrollados, ahí están los atentados ocurridos en Marruecos, Bali o Kenia para confirmarlo. La seguridad internacional afecta a todas las naciones del mundo interdependiente del siglo XXI. La cuestión estriba en que la ONU, formada por naciones, ¿cómo va a enfrentarse a grupos sin nacionalidad?.