El dueño del edificio de la embajada israelí en Suecia pide que se traslade
INTERNACIONAL
El embajador israelí en Suecia, Zvi Mazel, confirmó ayer que el dueño del edificio que alberga la embajada hebrea en Estocolmo ha pedido al Gobierno de Ariel Sharon que traslade la legación diplomática a otro, argumentando razones de seguridad para otros arrendatarios. Las relaciones entre Israel y Suecia atraviesan un momento complicado, con intercambio de críticas después de que Mazel arrojase unos focos -y causase un cortocircuito- a una obra de un artista compatriota, Dror Feiler, en un museo de Estocolmo, del que fue expulsado por su director. Según el artista, la obra es una condena del terrorismo. Para el diplomático, una apología del terrorismo palestino porque presenta la imagen de una kamikaze en un estanque con agua de color rojo. El primer ministro israelí, Ariel Sharon, mostró su apoyo al embajador: «Se comportó exactamente como debía». Ayer, Mazel fue llamado a consultas en el Ministerio de Exteriores sueco, donde fue recibido por la jefa del protocolo, Catherine von Heidestam. «Le explicamos que actuar como él lo hizo es inaceptable, pero comprendemos que, en las actuales circunstancias, pudiera sentir indignación», dijo Heidestam. El diplomático había dicho antes de entrar que no se arrepentía de nada. El ministro de Exteriores hebreo, Sylvan Shalom, solicitó ayer al Gobierno sueco que «tome distancia» con la polémica obra. Tel Aviv amenaza con no participar en la conferencia sobre genocidio, del 26 al 28 de enero, en la que participarán sesenta países. Ayer, un grupo de israelíes se manifestaron en Estocolmo con una bañera llena de agua roja en la que flotaban muñecas desmembradas simbolizando los efectos de los ataques palestinos. Thomas Nordanstad, director de la exposición, ha recibido un centenar de amenazas de muerte. El domingo fue empujado por unas escaleras, lo que le causó un moratón en un ojo.