Crónica | La Haya juzga el muro de Israel Sharon ha desafiado consejos de Bush, Kofi Annan o el Papa y peticiones de medio mundo para seguir adelante con su «muro de la vergüenza». Es el turno del tribunal internacional. A Israel no le inquieta la sentencia: ya anunció su boicot a La Haya
21 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Roma está repleta de muros, como Jerusalén, y el Vaticano también está rodeado de altas murallas». Así despachó Ariel Sharon, durante su visita a Italia, en noviembre pasado, las críticas del Papa a lo que el primer ministro israelí insiste en denominar «valla de protección». Parecida respuesta se llevó Kofi Annan, que expresó su «solidaridad» con los palestinos. El secretario general recogía el sentimiento de la ONU, que emitió una resolución para exigir a Sharon que «cese y de marcha atrás» en su obra. No surtió efecto, pese a que 144 países la apoyaron, frente a sólo cuatro rechazos: al evidente de Israel se sumaron el de Micronesia, el de las islas Marshall y el también evidente de Estados Unidos, cuyo papel como supuesto mediador en el conflicto con los palestinos queda una y otra vez en entredicho. Sin embargo, y pese a la postura de Washington, permanentemente a favor de los israelíes, el propio Bush pidió, en julio del 2003, el final de las obras del muro. Sharon siguió concentrado en oír caer la lluvia. De nada valieron tampoco las manifestaciones por todo el mundo o las insistentes súplicas de organizaciones humanitarias como Cruz Roja. Ahora, la obstinación del líder judío se enfrenta a una nueva prueba: la del Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) de La Haya. Boicot de EE.UU. y la UE Yaser Arafat será el encargado de abrir mañana el fuego verbal contra la construcción divisoria. Tras él, intervendrán representantes de países como Cuba, Sudáfrica, Argelia o Madagascar (la lista es de trece). También tendrán su turno portavoces de la Liga Árabe y la Organización de la Conferencia Islámica. Sin embargo, las ausencias son notorias: nadie hablará por boca de Estados Unidos, ni la Unión Europea (la última institución en dar el revés a La Haya). Tampoco Israel ha enviado delegación oficial. Tanto EE.UU. como la UE mostraron su escepticismo acerca de que cualquier resolución alcanzada por el TIJ vaya a tener consecuencias. Por su parte, el Gobierno de Tel Aviv decidió hace unos días no presentarse en La Haya, aunque en un principio se había planteado mandar representantes con el único fin de recusar la institución, ya que para Ariel Sharon el del muro no es un problema legal, sino político y que la corte no tiene poder sobre el tema. Así, todo parece indicar que el dictamen del alto tribunal quedará sin efecto y la decisión de las Naciones Unidas -fue este organismo el que encargó el proceso- no habrá servido más que para evidenciar la impunidad con la que trabaja el primer ministro israelí. Sin embargo, aunque no asista ninguna delegación oficial de Tel Aviv, sí habrá numerosos representantes de aquel país en La Haya, con el fin de hacer publicidad a favor de la construcción del muro de separación. Además, varias víctimas de atentados perpetrados por palestinos contarán sus experiencias y se ha organizado un desfile en el que se exhibirán fotografías de víctimas de estos ataques.