Baker podría hacer campaña con Bush, tras cesar de mediador para el Sáhara
INTERNACIONAL
El Frente Polisario cuestiona el poder de las Naciones Unidas para resolver el conflicto con Marruecos El peruano Álvaro de Soto podría pasar a ser el enviado especial de la ONU
12 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Trece años de esfuerzos diplomáticos no han permitido encontrar una solución al conflicto del Sáhara Occidental, del que ahora se distancia su principal mediador, James Baker. Se desconocen las razones de la dimisión (en la noche del viernes) de Baker como enviado especial de las Naciones Unidas, pero, según fuentes diplomáticas, en la organización se vive una fatiga por el estancamiento de las negociaciones para resolver el conflicto entre el Gobierno de Marruecos y los independentistas del Frente Polisario. Fuentes diplomáticas señalaron que el representante especial para el Sáhara, el peruano Álvaro de Soto, podría asumir ahora las funciones de Baker. Algunos observadores señalan que Baker, muy próximo al presidente de EE.UU., George W. Bush, quien le pidió mediar en la negociación sobre la deuda externa de Irak, podría implicarse de alguna forma en la campaña para la reelección de éste. Reacciones El Frente Polisario, a través de su representante en la ONU, Ahmed Bujari, indicó que Baker «ha dejado para la posteridad un valioso legado, representado por un plan de paz que cuenta con el apoyo del Consejo de Seguridad». Agregó que en el mismo se consagra «el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y permanecerá como punto de partida y de llegada de todo futuro esfuerzo que la ONU vaya a desplegar con el fin de lograr una descolonización correcta y definitiva» de la antigua colonia española. Y añadió que los enormes esfuerzos de Baker siempre fueron saboteados por el régimen marroquí, con el aliento de Francia. Por su parte, el delegado del Frente Polisario en España, Brahim Gali, aseguró ayer que la dimisión demuestra «la falta de contundencia y la debilidad del Consejo de Seguridad de la ONU para imponer sus resoluciones relativas al conflicto, especialmente la 1495 de julio del 2003». Añadió que su renuncia era una «forma explícita de protestar contra la postura intransigente de Marruecos». Además de pedir al Gobierno español que asuma su responsabilidad en defender los derechos del pueblo saharaui, Gali mostró su esperanza de que la ONU asuma que hay un verdadero riesgo de desestabilización de la región. El embajador de Marruecos ante la ONU, Mohamed Benouna, agradeció los esfuerzos de Baker en la búsqueda de una «solución política sostenible y aceptable para todos». Agregó que el Gobierno marroquí ha cooperado «completamente y con franqueza» con él y que en cada momento «Marruecos le ha explicado lo que puede aceptar y cuáles son sus líneas rojas», en referencia a su soberanía e integridad territorial. Baker fue nombrado enviado especial en marzo 1997, con el fin de ayudar a Marruecos y al Frente Polisario a buscar una salida, después de que la situación entrara en un punto muerto. La frustración que han generado las negociaciones del Sáhara quedó reflejada en el informe que el secretario general envió al Consejo de Seguridad en abril pasado. Kofi Annan estimaba que sólo había dos opciones. La primera sería poner fin a la Minurso, con el reconocimiento de que, después de años de esfuerzos y un gasto superior a los 600 millones de dólares, es imposible resolver el problema sin exigir a alguna de las partes que ceda en algo en lo que discrepa. La segunda era intentar de nuevo que las partes trabajen para la aceptación e implementación del plan de Baker, con la posibilidad de que se introduzcan algunas modificaciones. El 27 de abril, el Consejo de Seguridad reafirmó su respaldo al Plan Baker «como una solución política óptima» y extendió el mandato de la Minurso hasta el 31 de octubre.