Los «piqueteros» de Kirchner contra los de Duhalde

Agustín Bottinelli CORRESPONSAL | BUENOS AIRES

INTERNACIONAL

El presidente se niega a reprimir con fuerza los hechos vandálicos, mientras los ciudadanos tienen cada día más miedo.

03 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuando el 25 de junio el presidente argentino, Néstor Kirchner, subió al avión que lo llevó a China, dejó una orden muy clara a los pocos miembros del Gabinete que se quedaban: «No hay que reprimir ninguna manifestación por violenta que sea». En pocas horas, la violencia se adueñó del país sin que se practicara ni una sola detención. Más allá de las muchas especulaciones, hay una única causa de estos episodios: la lucha interna del peronismo por el poder entre Néstor Kirchner y el ex presidente Eduardo Duhalde. El caldo de cultivo que facilita la movilización de los sectores más castigados es la crisis social. El 48% de la población está por debajo de la línea de pobreza. Los piqueteros , grupos de parados, han cobrado un protagonismo político inusitado y han convertido Buenos Aires en un caos. Esto se ha incrementado desde que el Gobierno de Kirchner avaló a uno de los líderes de esas organizaciones, Luis D'Elía, un diputado provincial que cuenta con 125.000 seguidores en la Federación Tierra y Vivienda. D'Elía es también quien más subsidios recibe del Estado, y no reniega de otros como los que recibe de Comisiones Obreras desde España. Contra Duhalde No hace mucho dijo que estaba dispuesto a defender a Kirchner a tiros si fuera necesario. Y ahora se ha convertido en el portavoz oficial contra el ex presidente Duhalde, a quien acusa de ser el autor intelectual del asesinato de Martín Cisneros, un compañero asesinado por un camello de poca monta, ya detenido. A raíz de esta muerte, D'Elía y sus hombres ocuparon y destruyeron una comisaría, con la intención de politizar el crimen. El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, tuvo que desmentir a su «socio» piquetero y negar cualquier vinculación de Duhalde con el asesinato. El otro dirigente piquetero , Raúl Castells, trotskista de origen y líder del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados, que cuenta con unos 75.000 miembros, está enfrentado a D'Elía y es un duro crítico de la gestión de Kirchner. Sus hombres llevan meses cortando rutas y puentes en todo el país. En los últimos días protagonizaron los siguientes hechos: ocuparon nueve McDonalds en Buenos Aires para pedir leche en polvo y libros; las instalaciones de la petrolera española Repsol-YPF, exigiendo bombonas de butano gratis; y mantuvieron levantadas las barreras del peaje de varias autopistas para que los automovilistas pasaran sin pagar. Las dos primeras empresas denunciaron los hechos, pero la concesionaria de los peajes, aunque reconoció una pérdida de más de 10.000 euros, prefirió no hacerlo. Como si esto fuera poco, la muerte de dos jóvenes a la salida de dos discotecas movilizó a los habitantes de Isidro Casanova y Tres Arroyos, que acusaron a la policía de los crímenes, quemaron un coche patrulla, la discoteca y una comisaría. Mientras en el centro porteño, el grupo izquierdista Quebracho asaltó el patio de armas del Ejército de Tierra, y quemó neumáticos y banderas de la ONU y de Estados Unidos como protesta por el envío de tropas a Haití. Todo esto ocurrió en Argentina en diez días sin que interviniera un solo uniformado y sin que hubiera un solo detenido. Tal vez Kirchner se arrepintió de la orden que dio antes de partir a China.