La sombra de Ruanda e Irak

Miguel Murado

INTERNACIONAL

SKINDER DEBEBE

Los fracasos de Ruanda e Irak paralizan las respuestas de las Naciones Unidas y de Estados Unidos ante la crisis de Darfur

03 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

«Sudán es como Ruanda, pero a cámara lenta». Este diagnóstico del activista humanitario John Prendergast debía escucharlo en su cabeza Kofi Annan durante su visita de esta semana a la región de Darfur, donde la guerra, el hambre y la inminencia de las epidemias han creado la alarma en la comunidad internacional. Para Annan se trata de algo incluso personal, porque el genocidio de Ruanda es un recuerdo que le persigue. Entonces, se le acusó de no haber hecho lo posible por evitarlo, y en general se le ha venido reprochando ocuparse poco de África, el continente del que es precisamente originario. Annan parecía decidido a que no le suceda lo mismo con Darfur, pero a la vista del acuerdo de ayer entre la ONU y el Gobierno de Jartum, lamentablemente no ha logrado de momento conjurar su fantasma. La promesa sudanesas de que enviará unos cuantos miles de policías y soldados para acabar con el desorden en el oeste del país suscita un escepticismo casi universal; sobre todo considerando que la mayor parte de ese desorden lo causa la milicia árabe de los jinetes yanyawid, que actúa en coordinación con las fuerzas del propio Gobierno. La secuencia es esta: primero el Gobierno bombardea las aldeas habitadas por la población africana no-árabe y acto seguido los yanyawid entran para incendiar lo que queda, matar a los hombres y violar a las mujeres. Constatado este modus operandi , el envío de más tropas gubernamentales no resulta tranquilizador. Aún cuando los soldados llegasen a poner coto a los desmanes de las milicias árabes, la sospecha es que sería sólo para sustituirlas en la represión de la guerrilla africana del ELS (Ejército de Liberación de Sudán), cuya actividad se incrementará por esta intrusión en su territorio. La presión norteamericana podría ser más eficaz, pero el borrador de resolución que Washington pretende presentar ante el Consejo de Seguridad, y que circulaba el viernes por los pasillos, se limita a amenazar con un embargo de armas y de movimiento sobre los yanyauid. Puesto que éstos ya tienen todas las armas que necesitan y no parece que el turismo esté entre sus prioridades, no es probable que estas medidas les inquieten. La Casa Blanca, sin embargo, no quiere ir más allá, porque también tiene sus propios fantasmas, como Annan: el de la lejana pero catastrófica intervención en Somalia, el del actual pantano de Irak¿ Bush no está en estos momentos para más invasiones. Mientras tanto, las noticias que llegan de Darfur hablan de un millón de desplazados desde enero y entre diez y cien mil muertos (según las fuentes y el criterio de cálculo).