Una bomba, detonada en Moscú por una kamikaze acabó ayer con la vida de al menos diez personas e hirió a más de una treintena, doce de las cuales se encuentran en estado crítico. El artefacto hizo explosión hacia las ocho y cuarto de la tarde (dos horas menos en España) en un aparcamiento situado entre la estación de metro de Rizhskaya y los grandes almacenes Krestovski, justo enfrente de la estación de ferrocarril desde donde salen los trenes hacia Letonia. En un primer momento se creyó que se trataba de dos coches bomba. Sin embargo, según fuentes del Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB, antiguo KGB), en el lugar de la deflagración se encontraron restos calcinados del cuerpo de una mujer. De ahí la tesis de que se trata de un atentado suicida cometido, aparentemente, por una de las «viudas negras» adiestradas por Shamil Basáyev, el terrorista más buscado en Rusia. Según los servicios secretos, la mujer pretendía haber accionado la carga dentro del metro, con lo que el número de muertos hubiera sido mucho mayor, pero cambió de idea al ver policías vigilando los accesos al subterráneo. La explosión dejó un reguero de cadáveres en las inmediaciones de la estación de metro. Zona concurrida Según las imágenes de la tragedia difundidas por la televisión rusa, al menos uno de los muertos era un niño de unos once años de edad. Entre los heridos graves hay también cuatro menores. La bomba acabó con casi todos los cristales de la estación de metro y arrancó de cuajo uno de los rótulos de las tiendas del centro comercial. La zona es una de la más concurridas de la capital rusa, ya que además de la estación de tren, en los alrededores hay un mercado y varias galerías comerciales. En ese punto, confluyen la avenida de la Paz y el llamado tercer anillo de circunvalación de Moscú, en donde el tráfico fue interrumpido durante varias horas. Toda el área fue acordonada por la Policía y la estación de metro se cerró al público. Varias televisiones rusas mostraron imágenes de personas desconsoladas, que habían quedado con amigos o familiares junto a la puerta del metro y cuyos teléfonos móviles estaban desconectados. Entre las autoridades que acudieron para seguir de cerca la investigación estaba el alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, quien aseguró que la bomba tenía una potencia equivalente a un kilogramo de TNT. Horas antes del atentado, Putin afirmó que los atentados contra los aviones rusos probaba que la guerrilla chechena estaba vinculada con Al Qaeda. «El hecho de que a bordo de los dos aviones se produjeran explosiones y de que una organización ligada a Al Qaeda lo haya reivindicado, confirma que los terroristas chechenos están ligados al terrorismo internacional», afirmó Putin.