Aires de cambio en la ONU

Oscar Santamaría CORRESPONSAL | NUEVA YORK

INTERNACIONAL

La reforma de la ONU pasa por los cambios en el Consejo de Seguridad, que se ampliaría a 24 miembros. La polémica sobre qué países ocuparán los nuevos puestos está servida

30 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

La realidad del siglo XXI ha creado nuevas amenazas y retos para la seguridad y la paz internacional a las que la ONU no puede ya hacer frente de manera efectiva. Este fue el punto de partida del grupo de expertos para la Desafíos, Amenazas y Reformas nombrado en noviembre de 2003 por el secretario general del organismo, Kofi Annan. Hoy le entregarán sus recomendaciones con el fin de frenar la pérdida de credibilidad que sufre desde hace varios años Naciones Unidas. Según el texto de 95 páginas, la ONU y su sistema de toma de decisiones se ha vuelto anacrónica y está lastrada por una profunda crisis de legitimidad. Todas las miradas están puestas en el Consejo de Seguridad, órgano ejecutivo cuyas resoluciones son vinculantes y que entre otras atribuciones aprueba el uso de la fuerza. El comité de expertos recalcó que debe ser más activo y recomendó dos fórmulas para su reforma, estancada desde hace décadas por la falta de acuerdo en la comunidad internacional. En ambas propone la ampliación de sus miembros, de los 15 actuales (cinco permanentes con derecho a veto y 10 no permanentes rotatorios por un mandato de dos años y sin veto) a 24. Según la primera, se crearían seis nuevos asientos permanentes y tres nuevos no permanentes. En la segunda recomendación optan por una nueva categoría de ocho «semi-permanentes» que se sentarían en el Consejo por cuatro años renovables y un nuevo miembro no permanente por dos años. En ninguno de los casos, los expertos apuestan por otorgar nuevos poderes de veto, si no que por el contrario piden a los cinco permanentes (Rusia, EE.UU., Francia, China y Reino Unido) limitar su uso. El punto clave ahora es decidir qué países serán los elegidos para entrar a este selecto club y de esto depende el éxito o fracaso de la reforma. Según el informe, deberían ser las naciones que más contribuyen a la ONU, tanto en términos financieros como militares, siempre respetando el equilibrio regional. India, Brasil, Japón y Alemania ya hicieron públicas en septiembre y de manera conjunta sus aspiraciones, lo que no sentó nada bien entre sus vecinos. Reticencias Así, China tiene serias reticencias para que Japón comparta un asiento en el Consejo, como Argentina o México las tienes respecto a los deseos de Brasil, Italia de los de Alemania y Pakistán de los de la India. También quedan en el aire los candidatos árabes, con Egipto como su apuesta más sólida, y Africa con Sudáfrica a la cabeza. A la luz del informe de los expertos y la realidad geopolítica, se da casi por hecho, si finalmente la reforma camina, la entrada en el Consejo de Japón y Alemania, segundo y tercer mayores contribuyentes al presupuesto de la ONU. Brasil y la India, con más obstáculos por delante, piden su entrada por razones demográficas. No obstante, serán los cinco permanentes los que tendrán el poder de dar luz verde a las recomendaciones, ya que deberán ser aprobadas por dos tercios de la Asamblea General y no ser vetada por ninguno de los cinco. Por eso, muchas delegaciones se muestran escépticas sobre las posibilidades de que la salga adelante y recuerdan esfuerzos anteriores que no llegaron a ninguna parte. Otras son más optimistas y advierten que la ONU está en peligro y sumida en una fuerte sensación de crisis, por lo que la oportunidad actual es única. De momento, las recomendaciones serán sometidas a discusión mañana a puerta cerrada en la Asamblea General. En marzo de 2005, Annan hará público un informe con sus opiniones y con el sentir general de la comunidad internacional, que se debatiría de nuevo en la Asamblea a finales de ese mismo año para iniciar el proceso de votación, que podría durar meses. En su reporte, los expertos también abogan por cambiar el concepto de uso de la fuerza. Por ello, y con la invasión de Irak en la memoria, señalaron que se puede autorizar un ataque preventivo siempre y cuando se constate la «inminencia» de una grave amenaza para la seguridad de un país.