El líder socialista apenas desglosó su programa durante la campaña El virtual primer ministro ratifica su querencia por el centrismo encarnado por Tony Blair
21 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Las primeras planas de la prensa portuguesa reflejan el alcance de la sorpresa política y social vivida anteayer. Diario de Noticias resume así: «Sócrates esmagador». El epígrafe de la crónica central de Jornal de Noticias es más analítico: «Sócrates ganha aposta sem ter arriscado muito». Mientras que Público abre con un «PS absoluto». El alcance de la victoria ha sorprendido a todos, incluso al Partido Socialista, cuyo líder en su discurso de la victoria ha roto amarras con el pasado, ha obviado a los históricos del partido, ha optado por ocultar sus intenciones y se ha limitado a insistir en que gobernará para todos y que necesita de la colaboración -o de la connivencia- de la derecha derrotada. Sólo son seguras tres cosas, que el nuevo Gobierno será refrendado en la segunda semana de marzo, que António Vittorino -ex eurocomisario de Justicia- es el único referente histórico de un José Sócrates dispuesto a pasar página en el PS, y que a la hora de elegir ministros el criterio preponderante será el de la eficiencia técnica. Todo incógnitas Recién confirmado el triunfo de Sócrates, los analistas políticos portugueses han caído en la cuenta de que el ingeniero jamás ha expuesto sus intenciones de gobierno. En los programas de debate de radio y TV nadie ha sabido concretar nada, ni siquiera los portavoces mediáticos de Sócrates, que hablan de su carisma, de su capacidad de trabajo y de su prudencia, pero nada dicen de cómo reorganizará la desprestigiada Administración lusa o de cómo logrará convencer a los inversores nacionales e internacionales para que apuesten por la industria portuguesa. En su primera comparecencia como ganador de los comicios, el líder del PS habló de «elaborar un programa» en función de objetivos como «modernizar el tejido productivo» o para «formar a mil estudiantes que nos permitan dar el salto tecnológico». La Bolsa de Lisboa ha saludado el triunfo de Sócrates con estabilidad. La algarabía callejera desatada por el triunfo de la izquierda también ha tenido eco en los despachos de las organizaciones empresariales y de la banca. Curiosamente, los únicos que recelan de Sócrates -aparte de sus adversarios de los partidos de centro-derecha- son los líderes comunistas y ecologistas de la Candidatura Democrática Unitaria (CDU) y los del Bloco de Esquerdas. El PC aplaude el triunfo del PS pero su número uno, Jerónimo de Sousa, ha precisado que «el único inconveniente es que el PS tenga mayoría absoluta». Y desde el Bloco, que hasta hace 36 horas recibía invitaciones al pacto de dirigentes socialistas, Louça ha retado al PS a despenalizar el aborto y a poner coto a los abusos laborales. Mientras, Sócrates, admirador confeso de Tony Blair, quiere readecuar su táctica a la aplastante e inesperada mayoría parlamentaria lograda anteayer. Todo está por ver.