Jueces a la medida de políticos

Mercedes Lodeiro Paz REDACCIÓN

INTERNACIONAL

El panorama político y social ha cambiado con el regreso de dos ex presidentes, cuyos juicios por corrupción han sido anulados por un Tribunal Supremo cuestionado

04 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Ecuador, el primer país latinoamericano en tener gobiernos constitucionales (1979), se enfrenta a complejos movimientos políticos que no dejan de levantar sospechas sobre su constitucionalidad y compra de favores. En el margen de tres días han vuelto al país tres significados dirigentes acusados de corrupción. El viernes lo hizo el ex vicepresidente Alberto Dahik procedente de Costa Rica, donde permaneció desde 1995 acusado de utilizar incorrectamente los fondos reservados del Estado. Al día siguiente llegó después de ocho años en Panamá el ex presidente Abdalá Bucaram, (Partido Roldosista Ecuatoriano, PRE) cuyo gobierno populista duró sólo seis meses al ser destituido por el Congreso en 1997 acusado, sin diagnóstico médico, de «incapacidad mental para gobernar», por malversación y corrupción. Y el domingo regresó el ex presidente y padre de la dolarización Gustavo Noboa, tras permanecer en la República Dominicana más de un año a raíz de una denuncia del autoritario ex mandatario y actual diputado León Febres Cordero (Partido Social Cristiano 1984-88), que terminó en un juicio por perjuicio al Estado en la renegociación de la deuda externa del país. Se habría apropiado de 9.000 millones de dólares. Protestas Hace unos días, miles de ecuatorianos tomaron las calles de Quito para protestar por lo que consideran un creciente autoritarismo del presidente Lucio Gutiérrez, el ex coronel golpista que llegó al poder en las urnas con el Partido Social Patriótica, y a quien ya muchos ven como una sombra de Chávez. Su escaso apoyo en el Poder Legislativo (sus escaños se cuentan con los dedos de una mano), la ruptura de la alianza con el Partido Social Cristiano y el hecho de que en noviembre afrontara una moción de censura, le obligaron a buscar alianzas con el Partido Renovador Institucional de Acción Nacional (PRIAN) y con el Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), del «invencible» Bucaram. Fuentes de inteligencia hablaron de la compra de diputados a 800.00 dólares. Al líder del PRIAN, Álvaro Noboa, se le habría amordazado con una investigación del Servicio de Rentas (similar a Hacienda) por presunta evasión de impuestos en sus empresas. Estos movimientos no han gustado a los ecuatorianos, y menos que en diciembre esas amistades derivaran en que el Congreso cambiara 27 de los 31 jueces del Tribunal Supremo, que pasó a ser presidido por Guillermo Castro, amigo de Bucaram. Presunta prevaricación Del vuelco en la composición del alto tribunal nació una resolución que anuló los juicios penales a los tres líderes que regresan al país. El procurador general de la Nación, José María Borja, opina que Castro pudo prevaricar. Ayer, el relator especial de la ONU sobre la independencia de jueces y abogados, Leandro Despouy, aseguró que la propia designación del Tribunal Supremo reviste «una manifiesta inconstitucionalidad», pues sus anteriores miembros fueron reemplazados sin proceso de selección como establece la Constitución. Pública fue la negociación de Gutiérrez con Bucaram en un hotel de Panamá para cortar el poder de Febres y allanar el camino para su regreso a Quito con el apoyo del PRE. Ya en 1997 el ahora presidente ayudó a huir del país a Bucaram, y en las elecciones del 2002 se comprometió a ayudarle a regresar a cambio del apoyo roldosista a su candidatura. El vicepresidente ecuatoriano Alfredo Palacio, respaldó ayer las protestas de diversos sectores sociales y políticos contra el Gobierno -Lucio Gutiérrez salió por la puerta de atrás de la catedral de Quito el domingo tras la misa por el Papa para evitar a los que le estaban abucheando- y aseguró que el país debe retornar al estado de Derecho, comenzando por el Supremo. El panorama de pactos que se avecina para las presidenciales del 2006 es todavía incierto y las protestas sociales van en aumento, pero Lucio Gutiérrez puede echar al traste el crecimiento económico experimentado por el país (más del 6,5% en el 2004). La guerra de Irak ha provisto a las arcas ecuatorianas de generosos beneficios a raíz del aumento de los precios del petróleo, materia prima de la que produce más de 400.000 barriles diarios. Gutiérrez, quien contó con el apoyo de los indígenas cuando prometió combatir la corrupción y la pobreza, puede estar cayendo en el mismo error del que acusaron a los ahora retornados.