El presidente francés se burla en Kaliningrado ante Schröder y Putin de los británicos, lo que añade tirantez al enfrentamiento que mantiene con Tony Blair
04 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Las relaciones entre Jacques Chirac, Gerhard Schröder y Vladimir Putin marchan viento en popa y han decidido hacer frente común ante la cumbre que el G-8 celebrará mañana en Escocia bajo la presidencia de Tony Blair. La sintonía es tan completa que los máximos mandatarios de Francia, Alemania y Rusia se permitieron incluso en su último encuentro hacer burlas y chistes a costa de los británicos. Fue Jacques Chirac quien llevó la voz cantante, escocido como anda por su último enfrentamiento con Blair en Bruselas: «Lo único que han hecho por la agricultura europea ha sido la vaca loca», soltó el presidente francés, sentado junto a sus socios en una terraza soleada en Kaliningrado, sin darse cuenta de que le escuchaban periodistas. «No se puede confiar en una gente que cocina tan mal», prosiguió Chirac. «Después de Finlandia es el país donde peor se come», remató. En este punto, Vladimir Putin intentó echarles un cable a los anglosajones: «¿Y las hamburguesas?». «Ni siquiera las hamburguesas», respondió tajante el presidente francés, quien detalló después lo mal que lo había pasado cuando el escocés Lord Robertson, antiguo secretario general de la Alianza Atlántica, le obligó a degustar una especialidad de su país: «De ahí nuestras dificultades con la OTAN», concluyó. Aunque no esperen comer demasiado bien en la cumbre que los siete países más ricos del mundo y Rusia celebrarán en Gleneagles, cerca de Edimburgo, los tres llegarán con posturas muy próximas sobre los principales temas de discusión: la necesidad de un «aumento sensible de la ayuda para el desarrollo», la esperanza de encontrar una solución al calentamiento climático y el derecho de Alemania a ocupar una plaza permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Putin ha dado su respaldo a esta reivindicación alemana que Francia apoya con fervor. El encuentro informal en Kaliningrado, ciudad alemana hasta que Rusia se la anexionó al finalizar la II Guerra Mundial, aún dio para más. «¡Ah, estos franceses!», suspiró Putin cuando Chirac le dijo que estaba dispuesto a hacer un proyecto olímpico común si Moscú ganaba la candidatura de 2012. «Son así estos franceses. En la Unión Europea siempre firman compromisos con mi dinero», dijo Schröder. Y Chirac les despejó cualquier posible duda: «Yo cojo el dinero donde está». Su encuentro de hoy con Blair en Singapur puede no ser tan divertido.