El G-8 logra duplicar la ayuda al desarrollo de países pobres

La Voz EFE | GLENEAGLES

INTERNACIONAL

Blair espera que en el 2010 finalicen?los subsidios que distorsionan el?comercio agrícola La mitad del dinero acordado en Gleneables irá destinado a África

08 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

El primer ministro británico, Tony Blair, anunció ayer, en nombre del G-8, el acuerdo alcanzado para doblar la ayuda del mundo rico al desarrollo en el 2010 y el compromiso de trabajar juntos hacia un nuevo y «genuino consenso» para atajar el cambio climático. En una conferencia de prensa para dar a conocer los resultados de la cumbre de los siete países más industrializados y Rusia que terminó ayer en Gleneagles (Escocia), Blair informó de que se doblará en 50.000 millones la ayuda a los países pobres, de los que la mitad serán para África. Esa ayuda, sumada al compromiso anterior de los ministros de Finanzas del G-8 de cancelar inmediatamente la deuda de 18 países en desarrollo, grupo que se irá ampliando conforme se cumplan las condiciones impuestas, permitirá a África, dijo Blair, avanzar en el cumplimiento de los objetivos del Milenio de la ONU. Blair reconoció que le gustaría que se fijara finalmente una fecha para poner fin a las ayudas agrícolas, que tanto perjudican al comercio del mundo en desarrollo, y expresó su esperanza en que ello ocurra en la próxima reunión ministerial de Hong Kong, en diciembre. El político británico afirmó que, por lo escuchado a los otros líderes y en concreto al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, esa fecha podría ser 2010. Como ha recordado el presidente francés, Jacques Chirac, en esta cumbre, los europeos no aceptarán, sin embargo, eliminar sus subsidios mientras otros países ricos, y en especial Estados Unidos, no pongan fin de forma paralela a sus propios mecanismos de ayudas al sector agrícola. Sobre el cambio climático, el otro gran protagonista de la reunión además de África, Blair explicó que sin Estados Unidos no se conseguiría nunca que los países emergentes, pronto grandes consumidores de energía, se sumen al necesario diálogo internacional para atajar el problema. «Yo no he cambiado de opinión», dijo Blair, quien afirmó que de nada serviría que la Unión Europea acordase objetos precisos de limitación de emisiones de CO2 si no se logra sumar a ese proceso no sólo a Estados Unidos, sino también a China o la India. El anfitrión de la cumbre señaló que él había deseado un acuerdo que, como el finalmente aprobado ayer por todos incluido Estados Unidos, reconociese no sólo la gravedad del calentamiento del planeta y la contribución a ella de la acción humana, sino también la urgencia de tomar medidas para «desacelerar ese proceso, frenarlo e invertirlo en su debido momento». El político británico dijo que en Gleneagles se había preparado el camino de «un nuevo y genuino consenso» para cuando expire en el 2012 el actual protocolo de Kioto, ratificado por todos los miembros del G-8 con la única excepción de Estados Unidos. Sin tratar de exagerar, agregó, la importancia de lo acordado, Blair destacó el compromiso de comenzar un diálogo con los países emergentes y en especial los cinco invitados a esta cumbre: Brasil, México, la India, China y Sudáfrica. Ese diálogo comenzará el primero de noviembre con una conferencia en suelo británico y continuará en las sucesivas cumbres del G-8, comenzando por la del año próximo en San Petersburgo, dijo Blair, quien descartó totalmente una renegociación del tratado de Kioto, en alusión a la obstinada oposición de Washington. Pero para las oenegés «ha sido una oportunidad perdida», dijo Stephen Tindale, de la organización Greenpeace, pues la declaración del G-8 carece de objetivos concretos y de una agenda precisa. «No hay nada significativo en el texto del G-8 porque no lograron un acuerdo que demuestre la división entre los siete que ratificaron (el Protocolo de) Kyoto y EE.UU.», sentenció Jennifer Morgan, del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).