Schröder y Merkel se dan hasta el domingo para dirimir el liderato

Úrsula Moreno CORRESPONSAL EN BERLÍN

INTERNACIONAL

06 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Gerhard Schröder se bate lentamente en retirada, a sabiendas de que cuanto más dilate su despedida de la Cancillería, más cargos puede obtener para su partido en un futuro Gobierno compartido con los democristianos de la CDU. De ahí que ayer, después del encuentro que mantuvieron el todavía canciller, su contrincante Angela Merkel y sus respectivos lugartenientes, para «resolver cuestiones personales y estructurales», no hicieran público si habían llegado a algún acuerdo. Alemania tendrá que seguir esperando para conocer el resultado del último duelo por la Cancillería. Un duelo que implica el reparto de poder en un futuro Ejecutivo como el que gobernó Alemania entre 1966 y 1969. Aunque oficialmente no han abierto todavía las negociaciones para formar una gran coalición, el propósito declarado de los dos partidos mayoritarios es solventar este fin de semana la K-Frage , la cuestión de la Cancillería, para sentarse cuanto antes a negociar un Ejecutivo conjunto. Ambos frentes han acordado no dar a conocer los resultados de las reuniones de este fin de semana. «No se molesten en preguntar porque no sabrán nada antes del lunes», espetó ayer el presidente socialdemócrata (SPD), Franz Müntefering, a los periodistas. Será entonces cuando informen a sus respectivos partidos. No obstante la voluntad de consenso es grande, ya que la gran coalición es calificada no sólo por Müntefering como «la única opción realista». Si algo han podido comprobar en las cuatro rondas de consultas celebradas hasta ahora, es que la coincidencia programática entre la CDU y el SPD es grande. No sólo en temas como la reforma del sistema federal alemán, sino también en su propósito de atacar el galopante déficit público o de combatir el desempleo. Por eso Merkel apuntaba ayer que no podían formar una «coalición de mínimos», sino una de máximos en respuesta a las ingentes tareas que hay que afrontar. Y mientras este cuarteto seguía reunido, se multiplicaban las quinielas sobre la composición de un Gobierno futuro. Independientemente de los órdagos lanzados para comprobar la respuesta en las trincheras contrarias, Edmund Stoiber anunciaba su propósito de dejar su feudo muniqués para asumir una tarea de responsabilidad en Berlín. No quiso especificar qué ministerio ambiciona, pero podría hacerse a su medida una cartera de Economía y Fomento. Dentro del Gobierno de Schröder, los ministros con más posibilidades de quedarse son Otto Schily, ahora titular de Interior, y Peter Struck, responsable de Defensa. Aunque Merkel apuntaba que no se repartirán carteras antes de abrir negociaciones de coalición, parece evidente que Schröder no cederá en sus pretensiones al liderazgo, sin saber antes qué es lo que va a obtener a cambio.