Occidente exige sanciones contra Irán por poner en duda el Holocausto

Úrsula Moreno CORRESPONSAL | BERLÍN

INTERNACIONAL

El presidente Ahmadineyad dijo que Israel debería ser trasladado a Europa Los israelíes más críticos amenazan a Teherán con medidas al margen de la diplomacia.

09 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, ha logrado escandalizar, por segunda vez en tres meses, a la comunidad internacional con su discurso antiisraelí. Después de proponer a Alemania y Austria que acojan al Estado de Israel en sus territorios-«por sentirse culpables por la masacre contra los judíos», ironizó-, ambos Gobiernos centroeuropeos llamaron ayer a sus respectivos embajadores iraníes a consultas. El populista Ahmadineyad hizo estas declaraciones el jueves desde La Meca, en el marco de una reunión de la Organización de la Conferencia Islámica. No tuvo reparos a la hora de relativizar el Holocausto, que él mismo se niega a calificar como el exterminio de seis millones de judíos, respaldando las tesis de los historiadores revisionistas. Precisamente porque no son nuevas (en octubre invitó a «borrar del mapa» Israel), han despertado gran malestar internacional. Kofi Annan reaccionó «horrorizado» y recordó que hace un mes la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución que prohíbe la negación del Holocausto. En Alemania, autora de aquella masacre, se ha producido también una oleada de indignación. No sólo por parte del Gobierno -la canciller, Angela Merkel, calificó de «inaceptables» las declaraciones-, sino también de los organismos judíos aquí presentes. Paul Spiegel, presidente del Consejo Central de los Judíos, exigió a Berlín que pase de las palabras a los hechos, ya que no basta con condenar «el peor de los discursos desde Adolf Hitler», y pidió la ruptura de relaciones diplomáticas con Teherán. Y desde el país blanco del odio de Ahmadineyad se escucharon ayer las voces más críticas, demandando abandonar la vía diplomática y utilizar contra Irán «otras medidas». Silvan Shalom, ministro de Exteriores israelí, advirtió en alusión a Ahmadineyad, que «si obtiene un arma nuclear, hará lo posible por destruir Israel», y llamó a Europa y Rusia a unirse a la Casa Blanca y llevar el caso iraní ante la ONU. Austria también reiteró su rechazo, pues igual que Rusia, EE.UU. y la UE, no permite que se ponga en duda la soberanía de Israel. Sólo el mundo árabe guardó silencio ante la polvareda levantada por Ahmadineyad, que siempre recurre a la política exterior, cuando -como ahora- aumentan las críticas internas en su país.