Cavaco Silva gana las elecciones presidenciales portuguesas

Xurxo Fernández Fernández
XURXO FERNÁNDEZ LA VOZ EN LISBOA

INTERNACIONAL

Alegre quedó por delante de Soares entre las críticas a la estrategia de los socialistas

22 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

«Quiero desearle los mayores éxitos en el desempeño de su cargo y le felicito en nombre del Partido Socialista». Las palabras más esperadas ayer tras conocerse la victoria de Aníbal Cavaco Silva no eran las del nuevo presidente, que alcanzó la mayoría absoluta con un 51%, evitando así la tan temida segunda vuelta. El hombre al que querían escuchar anoche los portugueses era el primer ministro José Sócrates cuyo semblante durante la comparecencia, minutos después de conocerse los resultados, reflejaba la dureza de la derrota. No sólo porque la derecha accedía a la presidencia de la república, después de recibir severas derrotas en anteriores intentos, sino porque Mário Soares, el candidato de su partido, aquel a quien Sócrates había defendido de toda crítica, había quedado en un humillante tercer lugar. El segundo puesto fue para el otro socialista, Manuel Alegre, que se presentaba como independiente después de que su partido le diera la espalda. «Quiero agradecer a Soares su valentía al presentarse», señaló, nada más empezar su intervención, el primer ministro. Después dedicó casi todo su discurso al histórico fundador del PS, mientras que se limitó a ofrecer su colaboración al nuevo presidente. Curiosamente, la intervención pública de Sócrates coincidió con las valoraciones de Alegre de los resultados lo que obligó a las cadenas de televisión a cortar el discurso del candidato. El enfado de sus partidarios fue evidente. También se hizo patente el disgusto de los otros derrotados de izquierdas. El representante de los comunistas, el de los maoístas y el del Bloco de Esquerda coincidieron en cargar contra la estrategia del Partido Socialista, al que culparon de la victoria del candidato de la derecha. Lo cierto es que el hombre del PS no se llevó ni siquiera el 15% de los votos, mientras que su ex compañero se hacía con el 20,7%. «Mi objetivo de alcanzar la segunda vuelta no fue cumplido apenas por décimas», lamentaba en su valoración Manuel Alegre. En cuanto a Soares, él fue el primero en felicitar telefónicamente al vencedor y explicó ante las cámaras que «en democracia se pierden y se ganan elecciones. Sólo cae derrotado quien desiste de luchar». Cavaco Silva El último en comparecer públicamente fue el propio vencedor de los comicios, que esperó en su casa a que los resultados fueran prácticamente definitivos para desplazarse a la sede de su candidatura. Además de felicitar a los ciudadanos por la alta participación ?superó el 62%, después de que en las últimas presidenciales sólo votara el 48% del electorado?, el líder de Portugal Maior agradeció el apoyo recibido y se comprometió a «trabajar para todos». Como ya hizo durante la campaña, Cavaco Silva mantuvo un tono plano en su discurso ?acabamos de elegir un mudo, aseguró el maoísta García Pereira? y, visiblemente satisfecho, rechazó hacer sangre de la derrota de sus oponentes. Los resultados confirman el ascenso de la derecha en Portugal, después de su reciente triunfo en las municipales.