La primera vez que me encontré con el párroco Teodoro Agudo (Villapadierna, León, 1930) hace ahora seis meses, el Katrina había relegado sus hábitos al armario por falta de feligreses. Hoy me recibe con el alzacuellos y confiesa que las misas están más llenas desde la tragedia. «Viene más gente, porque muchos han perdido sus iglesias». -Para alguien que vive aquí, ¿hay alguna explicación de por qué los arreglos son tan lentos? -Dos tercios de la población se encuentran fuera. No hay trabajadores para reconstruir nada. Además se han acumulado miles de kilos de basura. La mayor parte del dinero que ha donado el Gobierno se emplea en limpiar las calles. Y esta tarea no tiene fin. Ahora, con el carnaval, las aceras parecen estercoleros. -Hay sectores que estaban en contra de la celebración del Mardi Gras por considerarlo una falta de respeto a los muertos. -No estoy de acuerdo. Todos los lutos tienen un límite, y además el carnaval ha formado siempre parte de la vida de la ciudad. Esta festividad era necesaria para el ánimo de la gente, y para su bolsillo. -Y falta gente... -Esa es otra cuestión. La mayoría de los desplazados no vuelven porque no tienen un sitio para hacerlo o, si lo tienen, no saben si podrán mantenerlo. Hasta junio no se sabrá qué zonas podrán ser reconstruidas y cuáles se clausurarán. Así que la gente no quiere perder dólares y energía en arreglar su casa y que luego le digan que se tiene que ir. -Hay quien piensa que también es bueno porque la ciudad se convertirá en un dominio de blancos. -Sí, empezando por el propio Ayuntamiento, dominado por afroamericanos. Hace tan sólo unas semanas, el concejal Oliver Thomas pidió que no volviese nadie que no fuese a trabajar, que están hartos de la población que «vive de las ayudas y sólo sabe hacer hijos y ver el show de Oprah». El racismo empieza por sus propios líderes. También el alcalde llegó a decir que el Katrina era un castigo de Dios a los negros, porque se encontraban divididos. -¿Y usted cree eso? -Yo no mezclaría a Dios con nada de lo que ha pasado aquí.