Sindicatos y estudiantes calificanla promulgación de la ley de «declaración de guerra»
30 mar 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Todo está ahora en manos del presidente de la república. Jacques Chirac se dirigirá hoy a los franceses para anunciar la promulgación de la Ley de Igualdad de Oportunidades, que incluye el contrato de primer empleo (CPE) que contestan estudiantes y sindicatos desde hace dos meses. El Consejo Constitucional no encontró ayer los motivos que hubieran facilitado una salida a la crisis. «Teniendo en cuenta la precariedad de la situación de los jóvenes en el mercado laboral», el Consejo desestima el recurso del Partido Socialista, lo que despeja el camino para que Chirac y el Gobierno que preside Dominique de Villepin apliquen el CPE tal y como lo aprobó la Asamblea Nacional. El presidente tendrá esta noche una intervención en televisión para anunciar si envía de nuevo la ley al Parlamento para una segunda lectura, o la promulga para su inmediata aplicación. En ese caso, deberá decidir si agota los nueve días que tiene de plazo o lo hace de forma inmediata, antes incluso del fin de semana. Amplia concertación Esta última hipótesis es la que parece más probable. Chirac intentará hacer pasar el trago a sindicatos y estudiantes con la propuesta de una amplia concertación , un «Grenelle social» como el que utilizó De Gaulle para acabar con el mayo del 68. En una primera reacción, la izquierda juzgó ayer esta salida de «inaceptable». El secretario general socialista, François Hollande, pidió a Chirac que no promulgue la ley porque «se arriesga a una confrontación». Desde la CFDT, François Chereque recordaba que la negociación sin la retirada del CPE es lo que «se está rechazando desde hace dos meses». Todos los diputados de izquierdas se reunirán hoy en la Asamblea Nacional para redactar un comunicado conjunto. También fijarán una estrategia común los sindicatos y las organizaciones de estudiantes, decididos a proseguir e incluso incrementar las movilizaciones frente a lo que consideran «una provocación y una declaración de guerra». Hasta el centrista Hervé Morin insta a Chirac a «inculcar a De Villepin la sabiduría necesaria» para que comprenda que el CPE «no es una reforma tan fundamental como para sumir al país en la crisis». Pero el presidente apoya a su primer ministro. El martes, cuando más de tres millones de franceses, según los sindicatos, salieron a la calle, De Villepin puso su dimisión como precio a la retirada del contrato de la discordia. Ayer almorzó con varios de sus ministros, pero antes hizo un aparte de 45 minutos con Sarkozy, el titular de Interior, que discrepó públicamente con su actitud. El sondeo hecho público ayer por France Info confirma que el primer ministro registra su cota más baja de popularidad, un 29%, frente al 47% de enero. Según otro sondeo, el de Ipsos-LCI, el 66% de los franceses desaprueban la actitud de De Villepin en el conflicto. Sólo un 6% quieren que el CPE se quede como está.