Cae una célula estadounidense que pretendía emular a Al Qaida

Óscar Santamaría CORRESPONSAL | NUEVA YORK

INTERNACIONAL

Los aspirantes a terroristas pretendían atentar contra la Torre Sears de Chicago Un agente secreto dio la alerta cuando la banda lo tomó por un enlace de Bin Laden

23 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

El plan suena más a meros aficionados que a peligrosos terroristas: siete musulmanes de Miami querían, según el fiscal general, Alberto Gonzales, declararle la guerra a EE.UU. y perpetrar atentados «iguales o mejores que el del 11-S». El objetivo de los siete detenidos la madrugada de ayer -cinco estadounidenses de raza negra y dos haitianos, uno sin papeles - eran la Torre Sear de Chicago y varios edificios gubernamentales de Miami. El caso se destapó porque el grupo tomó erróneamente a un agente encubierto por un enlace de Al Qaida. «Este es un ejemplo de terrorismo autóctono, como los que ya se han visto en Canadá y en Londres», señaló Gonzales en rueda de prensa en Washington. «Son personas que por una razón u otra han acabado viendo a su propio país como el enemigo», agregó. Liberty City Los detenidos, de entre 22 y 32 años, estaban buscando colaborar con Al Qaida cuando entraron en contacto con un agente secreto de la unidad antiterrorista que dio la voz de alarma. Seis de ellos fueron arrestados en el empobrecido y conflictivo barrio negro de Liberty City, en Miami, y el séptimo en Atlanta. Anoche comparecieron ante un juez federal del sur de Florida. El cabecilla del grupo era Narseal Batiste, que reclutó al resto para «declarar la guerra al Gobierno de Estados Unidos». Para llevar a cabo su plan buscaron la ayuda de Al Qaida, prometiendo lealtad a la red de Osama Bin Laden a cambio de dinero y armas. En diciembre del 2005, Batiste se reunió varias veces con el agente secreto creyendo que era un enlace de Al Qaida. Dos meses después le reveló sus planes: atentar contra la Torre Sears y varios edificios del Gobierno, entre ellos el cuartel general del FBI en Miami. Su objetivo era «matar a todos los malvados que podamos». Como dijo en una ocasión: su misión sería «tan buena o mejor que el 11-S». En rueda de prensa, Gonzales destacó que los detenidos pertenecen a una nueva clase de terroristas, aquellos que han crecido en el mismo país que quieren destruir. «Hoy en día las amenazas provienen de células más pequeñas que no están afiliadas a Al Qaida pero que están influenciadas por un mensaje violento de la yihad . No tener bajo control a estos terroristas autóctonos puede ser tan peligroso como Al Qaida». No obstante, el fiscal general quiso transmitir un mensaje de tranquilidad al señalar que los planes de este grupo nunca pasaron de las primeras fases, estando muy lejos de llevarse a cabo. «No eran un amenaza inminente», dijo Gonzales tras señalar que nunca entraron en contacto directo con Al Qaida y que ni siquiera tenían las armas y el material necesario para ponerlos en práctica. El subdirector del FBI, John Pistole, agregó que los planes del grupo «eran más aspiraciones que planes operativos». Dado que en EE.UU. la mera discusión o planificación de un atentado está penado, los hombres serán sometidos a juicio. Se los acusa, entre otros, de haber jurado lealtad a Al Qaida y de haber apoyado planes de atentados.