Un intento de suicidio pudo ser la causa del derrumbe de un edificio en el centro de Manhattan

Óscar Santamaría CORRESPONSAL | NUEVA YORK

INTERNACIONAL

10 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Nueva York se despertó ayer con la noticia del derrumbe de un edificio de cuatro plantas en el barrio residencial del Upper East Side, que cuenta entre sus vecinos con el cineasta Woody Allen o el magnate Rupert Murdoch. Once personas resultaron heridas, dos de ellas de gravedad. Todo empezó a las 8.40 horas, momento en el que el departamento de bomberos recibió una llamada de emergencia anunciando una fuerte explosión en la calle 62, entre Park Avenue y Madison, a escasos metros del popular Central Park. Una hora y media antes, Con Edison, la compañía eléctrica de la ciudad, fue alertada de que en el edificio había un fuerte olor a gas. Precisamente, una explosión de gas es la hipótesis más sólida con la que trabaja la policía. Todo parece indicar que la explosión fue provocada por Nicholas Bartha, dueño de la vivienda. Este médico de profesión estaba en tratamiento psicológico tras haberse divorciado y recientemente había comentado a algunos allegados que quería suicidarse. Bartha, que resultó herido, era la única persona que se encontraba dentro en el momento de la explosión. Cuatro de los heridos son viandantes y los otros seis son bomberos. «Esto podría haber sido una tragedia mucho peor de lo que ya es», dijo el jefe de bomberos, Nicholas Scoppetta. La Casa Blanca rechazó que se tratara de un atentado.