Tranquilidad en los primeros comicios libres en el Congo

Ulrike Kolterman KINSHASA

INTERNACIONAL

EUAN DENHOLM

Sólo siete de los 50.000 centros de votación fueron quemados Los observadores creen que tras el recuento pueden producirse episodios de violencia

30 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Las primeras elecciones multipartitas en el Congo se desarrollaron ayer con normalidad. Sólo siete de los 50.000 centros de votación fueron incendiados. «Es un éxito para el pueblo congoleño. Organizar elecciones en un país tan grande, con todos sus problemas de logística, es un pequeño milagro», declaró Ross Mountain, número dos de la ONU en el país. Lugi Gisenga se encontraba ya delante del local electoral antes de que amaneciese. «No podía dormir por los nervios», decía este congolés de unos 60 años. «Hemos esperado esto 40 años, a poder finalmente votar con libertad», explicaba. Las elecciones organizadas en los tiempos de Mobutu Sese Seko tenían como único propósito confirmar al ex dictador en su cargo, de manera legal o fraudulenta. En las históricas elecciones de ayer, los electores tuvieron que elegir entre 33 candidatos a la presidencia y 9.000 al Parlamento. Así pues, no es de extrañar que las papeletas de votación se asemejasen más a calendarios de pared. Para los 2.000 efectivos de la tropa de la Unión Europea (EUFOR) desplegada en el país, el día transcurrió de forma sorprendentemente tranquila. «Juegan al fútbol o limpian y hacen remiendos», dijo el portavoz de la EUFOR, Peter Fuss. Algunos rezaban también durante la misa para que las elecciones transcurriesen con calma. Durante las primeras semanas, la población insultó a los soldados porque se extendió el rumor de que los europeos habían enviado militares para derrocar al presidente Joseph Kabila. Kabila, quien fue a votar junto a su esposa y su hija pequeña, espera ser reelegido. Los críticos ven en este hombre de 35 años a una marioneta de empresarios ricos de la provincia de Katanga, rica en recursos naturales. En la clausura de su campaña electoral, sólo pronunció unas pocas frases en francés y dejó que las tradujeran al lingala, la lengua del país, para que los participantes dieran gritos de júbilo. Y es que Kabila, que creció en el exilio en Tanzania, no es considerado por muchos un verdadero congolés. Sin tradición democrática El transcurso pacífico en general de las elecciones alegró tanto a los votantes como a los aproximadamente 1.200 observadores internacionales. Pero, posiblemente, cuando se den a conocer los resultados se produzcan episodios de violencia, advierte el vicedirector de Asuntos Políticos de la misión de la ONU en la República Democrática del Congo, Albrecht Conze. «El país no tiene tradición democrática», explicó.