Prodi, entre reformas y revueltas

María Signo CORRESPONSAL | ROMA

INTERNACIONAL

GIORGIO BENVENUTI

La manifestaciones y la heterogénea composición del Gobierno son los mayores obstáculos a los que se enfrenta el primer ministro, ya que Berlusconi no planta batalla

09 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

El primer ministro italiano Romano Prodi se ha ido de vacaciones tras hacer un balance de los primeros tres meses en el Gobierno con un comentario optimista: «Italia empieza a moverse». Ciertamente una verdad no exenta de momentos difíciles. Del programa presentado en la campaña electoral, algunas propuestas son ya una realidad aunque muchas otras son todavía un sueño. El principal problema de Prodi han sido, y son, sus propios aliados. Conseguir que esta coalición con ideologías dispares, que van desde la democracia cristiana hasta la ultra izquierda, vote unida, ha sido en varias ocasiones casi un imposible. El Gobierno ha tenido que recurrir en siete ocasiones al voto de confianza en el Senado, donde la mayoría es exigua, para poder sacar adelante algunas leyes, como la consulta para continuar la misión de paz en Afganistán. Unión a pesar de todo Tras unos primeros días en que afloraron tensiones entre los miembros del Gobierno, la llamada de atención de Prodi surtió sus efectos y ahora el bloque se muestra unido y compacto aunque algunas de las decisiones hayan tenido una dura respuesta en la calle. Por ejemplo, el decreto Bersani, promovido por dicho ministro a fin de liberalizar algunas profesiones, provocó la revuelta de taxistas, farmacéuticos y abogados. Los taxistas fueron los más aguerridos y consiguieron, tras varias jornadas de tráfico caótico en varias ciudades, que una liberalización limitada. También los farmacéuticos desafiaron al Gobierno con un cierre de las farmacias que no fue bien visto por los ciudadanos. La propuesta de venta de los fármacos sin receta en supermercados, desató las furias de los boticarios, al igual que la supresión de la tarifa mínima y la posibilidad de poderse anunciar, hizo enfadar a los abogados. Los últimos en protestar son los médicos que han puesto contra las cuerdas a la ministro de Sanidad tras su propuesta de dedicación exclusiva para los jefes de departamento en los hospitales que les obligaría a elegir entre la sanidad pública y la privada. La Iglesia también manifestó su malestar ante las declaraciones de la titular de Sanidad a favor de la legalización de la píldora abortiva. Ambientes vaticanos temen en Italia una «zapaterización» del país, aunque tanto Prodi como otros ministros se han apresurado a tranquilizar a la jerarquía eclesiástica asegurando que en Italia no se legalizarán los matrimonios gay. Sobre las parejas de hecho los desacuerdos en la coalición del ejecutivo son grandes. Berlusconi no aparece La oposición dirigida por Berlusconi apenas se ha sentido sino para anunciar la inminente caída del Gobierno, apoyar a los sectores descontentos y lamentarse por lo que considera una preocupante contrarreforma. Quien sí ha prometido batalla es la Liga Norte tras la decisión del gobierno de presentar en el Parlamento varios cambios a la ley de extranjería. En esta cuestión, el partido xenófobo de Bossi ha mostrado su irritación ante la idea de reducir de 10 a 5 años el tiempo necesario para conseguir la nacionalidad italiana y ya ha desatado una fuerte campaña en contra que anuncia un otoño caliente. Avances económicos Donde si se ve movimiento es en el plano económico. Tras una larga temporada negativa para la economía italiana, los últimos datos han dado un respiro al Gobierno. La lucha contra la evasión fiscal, uno de las asignaturas pendientes del país, registró datos positivos en los primeros seis meses del año con una sustancial aumento de las entradas de impuestos. También los últimos datos de producción industrial son favorables. El ministro de Economía tuvo que presentar un ajuste al presupuesto para el 2006 que había aprobado el Gobierno de Silvio Berlusconi tras descubrir huecos presupuestarios importantes, sobre todo en infraestructuras y grandes obras donde faltaba la cobertura económica. Prodi demuestra el ciclista que es: pedalada a pedalada se cambia. Tantos han puesto en ello sus esperanzas. Italia empieza a moverse.