Corea del Norte advierte de que las sanciones significarán la guerra

Óscar Santamaría CORRESPONSAL | NUEVA YORK

INTERNACIONAL

JUNG YEON

El número dos del régimen deja entrever que podría haber una segunda prueba nuclear Bush aclara que no piensa atacar, pero reclama sanciones fuertes contra Pyongyang

11 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

El enfrentamiento entre Corea del Norte y la comunidad internacional sigue subiendo de tono después de que el Gobierno de Pyongyang señalara ayer que considerará como una «declaración de guerra» la imposición de sanciones. Horas más tarde, el presidente estadounidense George W. Bush anunció que no atacará el país asiático pues prefiere buscar una salida diplomática a la crisis pero anunció que «nos reservamos todas las opciones para defender a nuestros aliados». La advertencia de Pyongyang fue la respuesta a las negociaciones contrarreloj que lleva a cabo el Consejo de Seguridad de la ONU para calibrar el alcance de dichas sanciones, una vez que China -tradicional aliado de Corea del Norte en este órgano- se ha mostrado a favor de adoptar «algunas medidas de castigo» contra el país asiático, siempre y cuando sean «apropiadas», un significativo cambio de postura que fue agradecido por Bush. «Las sanciones son absurdas. Si llevan a cabo más sanciones de envergadura, lo tomaremos como una declaración de guerra», dijo un alto funcionario del Gobierno norcoreano a la agencia Yonhap al señalar que el ensayo nuclear del lunes se hizo de acuerdo al derecho internacional. Indicó que su respuesta será «tanto más contundente, cuanto más fuertes sean las presiones». Las medidas Entre las sanciones que el Consejo podría imponer se estudia el bloqueo de los puertos, el congelamiento de activos financieros y el embargo comercial, en especial de tecnología militar. Por su parte, el número dos del régimen, Kim Yong-Nam, dejó en el aire la posibilidad de una segunda prueba nuclear -según se comporte Washington- y reiteró la invitación a Estados Unidos para que se sienten a negociar. Desde la Casa Blanca, Bush rechazó de plano la posibilidad de negociaciones bilaterales -como hiciera la Administración Clinton- al indicar que «no funcionan» y que su Gobierno ya forma parte de las conversaciones a seis (junto con las dos Coreas, Japón, China y Rusia), estancadas desde finales del 2005. Añadió además que Pyongyang conoce de sobra su postura en esta crisis. Casi al mismo tiempo que hablaba Bush, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, pedía a Estados Unidos que aceptara un acercamiento bilateral. En rueda de prensa, el mandatario advirtió a Corea del Norte que deberá hacer frente a «serias consecuencias» tras el ensayo nuclear del lunes y urgió al Consejo de Seguridad a aprobar cuanto antes dichas sanciones. Escudo antimisiles Bush reiteró en varias ocasiones durante su intervención que Estados Unidos «no tiene intención de atacar» a Corea del Norte y que su primera opción es buscar una salida pacífica a través de la diplomacia, que según él «ya está haciendo progresos». No obstante, indicó que Washington «se reserva todas las opciones para defender a nuestros amigos e intereses en la región», para lo que ampliará su cooperación militar con sus aliados, incluyendo el refuerzo e impulso del escudo de defensa contra misiles balísticos en la zona. Desde la Unión Europea, el alto representante para la Política Exterior y de Seguridad Común, Javier Solana, pidió al al Consejo de Seguridad que «actúe» de forma firme para evitar que otros países piensen que la comunidad internacional «no se toma en serio actos de esta naturaleza».