El Congreso anularía el cese del presidente del órgano electoral si revoca el de los 57 diputados El Gobierno de Correa insiste en que la destitución de los parlamentarios fue legal
09 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.La pugna de los poderes en Ecuador, que mantiene enfrentados al Congreso y al Tribunal Supremo Electoral (TSE), se agudizó ayer con la irrupción de un nuevo actor en este panorama de inestabilidad política: el Tribunal Constitucional (TC). Este órgano advirtió que el desacato a sus resoluciones «es un delito», tras la afirmación del presidente del Gobierno, Rafael Correa, de que no acogerá las decisiones de ese organismo si impide un referendo que decida la formación de una Asamblea Constituyente . Simultáneamente, varios de los 57 diputados destituidos por el TSE en el marco de la crisis política amenazaron con acudir a la Organización de Estados Americanos (OEA), lo que aumentó la tensión en un país donde el presidente izquierdista, Rafael Correa, promete sacar adelante a toda costa la Asamblea Constituyente . El presidente del Congreso, Jorge Cevallos, del Partido Renovador Institucional de Acción Nacional (PRIAN), opuesto al Gobierno, aseguró que está dispuesto a conversar con los dignatarios de otros poderes del Estado para encontrar una solución. Propone dejar sin efecto la resolución del Congreso, en la que «sustituyó» al presidente del TSE, Jorge Acosta, y la posterior del organismo electoral que destituyó a 57 de los 100 diputados. «Si se han cometido excesos de parte y parte, tienen que desaparecer de parte y parte para encontrar la paz ciudadana», agregó Cevallos. Sin embargo, defendió la legalidad de la demanda de inconstitucionalidad, inicio del conflicto, presentada por el Congreso ante el Tribunal Constitucional (TC) para tratar de frenar la consulta para una Asamblea Constituyente de plenos poderes, convocada por el TSE a instancias del Gobierno de Correa. Frenar la consulta Previamente, el vicepresidente del Gobierno, Lenin Moreno, también se presentó como «hombre de paz» y pidió calma y diálogo, aunque defendió el derecho del TSE de destituir a los diputados que han pretendido frenar la consulta para la Asamblea Constituyente. Un diputado fue golpeado ayer, sin consecuencias graves, por un grupo de manifestantes, mientras que otros rompieron los cristales del vehículo de otro legislador y el de un tercer miembro del Congreso atropelló a una manifestante. Entretanto, la policía acató la orden del TSE de impedir entrar al Congreso a los 57 diputados destituidos.